Oscar Wilde, campeón británico del ingenio

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Nadie le discutía el título, pero supongo que a partir de ahora menos. Tres mil británicos lo han elegido como el autor de las frases más ingeniosas en una encuesta auspiciada por el canal digital de humor Dave. La lista de los diez primeros reúne a personajes tan heterogéneos como Wiston Churchill, Noel Coward, William Shakespeare o el rockero Liam Gallagher (!). Como titula el Times: “todos hombres y principalmente muertos”. 

Cada medio ilustra la lista de los diez elegidos con una frase distinta, así que nosotros tiraremos de Wikiquote para ello. Ahí va:

1. Oscar Wilde: “O se van esas cortinas o me voy yo” (en su lecho de muerte). Un montón de frases más aquí.
2. Spike Milligan: “La educación no lo es todo; para empezar, no es un elefante”. Aquí más frases.
3. Stephen Fry: “Una idea original. Eso no puede ser tan difícil. La biblioteca está llena de ellas”. Más frases.
4. Jeremy Clarkson: “Puede que Dios haya creado el mundo en seis días, pero, mientras estaba descansando en el séptimo, Belcebub apareció e hizo este lugar” (sobre Detroit). Algunas frases más.  
5. Sir Winston Churchill: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”. Otras frases.
6. Paul Merton: “Hay muchas maneras de dejar de fumar: parches de nicotina, chicles de nicotina… Mi tía solía echarse un bidón de gasolina por encima cada mañana”. Más frases.
7. Noel Coward: “El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad”. Otras frases.
8. William Shakespeare: “La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro”. Más frases.
9. Brian Clough: “No me envíes flores cuando esté muerto. Si me tienes aprecio, envíalas mientras estoy vivo”. Alguna frase más.
10. Liam Gallagher: “El otro día Bono se me acercó y me dijo: ‘¿Cómo andas, hijo?’ ‘No soy tu hijo, pedazo de imbécil’ le contesté”.

De Liam Gallagher no he podido encontrar ninguna mejor. Resulta bastante incomprensible que aparezca en una lista como esta, teniendo en cuenta que sus frases más citadas no pasan de ser exabruptos sin la menor pizca de gracia. Exactamente el polo opuesto a la sutileza, la chispa y la agudeza de Oscar Wilde.

-Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5.


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