‘Orange is the new black’ y el funeral por los libros quemados

Orange is the new black

En este caluroso domingo traigo un post ligerito sobre una serie de televisión. En la última década las series han experimentado un auge muy importante que se ha traducido en productos de alta calidad. Así encontramos Los Soprano, The Wire o True Detective que son grandes historias con mayúsculas.

Pero que no os confunda esta introducción en la que quería remarcar la calidad e importancia de las series en la actualidad, en realidad hoy quiero hablar de una serie que me ha emocionado por el trato dado a las bibliotecas dentro de la narración: Orange is the new black.

La serie que tal vez más ha hecho por las bibliotecas es Los Simpsons gracias al personaje de Lisa, pero en Orange is the new black han hecho algo que ha tocado mi corazoncito bibliotecario en la tercera temporada: un funeral de libros.

Pero pongamos en antecedentes para quien no conozca esta serie de Netflix, muy recomendable desde mi punto de vista. Orange is the new black es una serie carcelaria basada en el libro homónimo publicado por Piper Kerman en el que relata su estancia en una prisión federal de Estados Unidos donde fue a parar por un delito relacionado con el tráficos de drogas. Estrenada en 2013, en junio de este año se ha estrenado la tercera temporada de la serie.

A medio camino entre el drama y la comedia, esta serie coral nos adentra en la cárcel neoyorkina de Liechfield y en la vida de sus presas. En esta vida entre rejas la biblioteca y los libros tienen un hueco importante.

Ya en la segunda temporada el personaje de Poussey hace una férrea defensa de su puesto como responsable de la biblioteca de la cárcel cuando otra reclusa le propuso cambiar su puesto. Además, durante las dos primeras temporadas se puede ver a las presas estudiando y consultado libros de leyes.

En esta tercera temporada se han superado con una escena en la que hacen un funeral por unos libros quemados. No daré más detalles para no hacer spoiler, pero esa escena es todo un canto de amor a los libros y a la literatura.

Por triste que suene, es una de las pocas series en la que los libros y las bibliotecas están presentes.

Y yo me pregunto, en una sociedad tan sensible a la televisión y las obras audiovisuales, ¿esas escenas bibliotecarias llevará a algunos televidentes a tener ganas de leer o visitar una biblioteca?

Ay… es tan bonito soñar…


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