Más bulos lingüísticos que todos hemos aceptado

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Hace unos días os hablaba sobre algunos bulos lingüísticos que la Fundéu BBVA, Fundación para el español urgente, recogió en un listado. En nuestro artículo os hablábamos de tres, pero lo cierto es que hay más.

A los bulos sobre la acentuación de las mayúsculas, la expresión manda huevos y la naturaleza muda de la letra hache, hoy añadimos algunos más.

Las palabras que no están en el Diccionario no existen

Quien no se ha visto escribiendo un texto y plantearse si la palabra que va a utilizar existe o está recogida. ¿Podemos utilizar las palabras que no figuran en el Diccionario? Rotundamente sí.

Que una palabra no figure en el Diccionario no significa que necesariamente sea incorrecta. Desafortunadamente, por ejemplo, no está recogida y no por ello es incorrecta.

Ningún diccionario tiene todas las palabras de una lengua: en estas obras de referencia no están todos los derivados que es posible crear a partir de una voz, no recogen jerga especializada ni léxico dialectar, etc.

Las redundancias siempre son incorrectas

Esta información tampoco es correcta. Las redundancias son solo eso, redundancias, es decir, repeticiones de una información en un mensaje.

En la comunicación cotidiana hay muchas situaciones en las que estas repeticiones no solo no son incorrectas, sino que son necesarias: cuando queremos ser enfáticos o irónicos, cuando deliberadamente queremos exagera algo, cuando pretendemos cerciorarnos de que nuestro interlocutor nos está entendiendo, etc.

La RAE acepta algunas formas como almóndiga

Del mismo modo que una palabra que no esté en el Diccionario no implica que sea necesariamente incorrecta, que figure en él tampoco la hace ni válida ni adecuada para cualquier momento o situación.

Como ejemplo tomemos la palabra almóndiga. Es cierto que si acudes al Diccionario académico encuentras recogida la palabra, pero si lees bien lo que dice, verás que aparece la nota u. c. vulg. que significa “utilizada como vulgar”, es decir, que es un vulgarismo que conviene evitar en una expresión cuidada.

Decirle a tu abuela que te encantan sus almóndigas no es incorrecto ya que ambas os entendéis y ese es el objetivo de hablar, pero si vas a escribir alguna redacción, artículo o algún otro escrito sobre este plato, mejor usa la forma albóndiga.

¿Creéis que esto es todo? En absoluto, hay algunos bulos más que muy pronto desvelaremos…


Un comentario

  1.   Jaime dijo

    Muy interesante, sobretodo el primer punto.

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