Mario Vargas Llosa como objeto de cotilleo en Sálvame

Mario Vargas Llosa

Estos días estivales de insoportable calor, suelo pasar las horas centrales del día en casa, quieta, esperando que el ventilador y la quietud hagan soportable la temperatura.

Ayer, en este trance de tiempo, navegando por los canales de televisión, me encontré con que en el programa Sálvame anunciaban algo relativo a la mediática relación entre Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler.

No seguí viendo el programa, sinceramente no me entretiene este tipo de formato, pero me quedó una sensación rara. No sabía cómo sentirme ante el hecho de que un premio Nobel de Literatura fuera objeto de cotilleos de una forma tan burda.

Mi lado positivo, a veces demasiado entusiasta, se ilusionó con que a lo mejor los espectadores de este programa (de los que solemos pensar que no leen ni tienen interés en hacerlo) se animen a leer algo de Vargas Llosa.

Pero mi lado negativo contraatacaba con un pensamiento clasista argumentando que un escritor de la talla de de Vargas Llosa no debería ser objeto de cotilleo. Algo así como que la literatura se debería de respetar y no ser profanada con cotilleos baratos.

Como os digo, no sé cómo sentirme ante este hecho. De la misma manera que el año pasado sentía vergüenza ante la presencia de mi paisano Alberto Isla y el nombre de mi pueblo en estos medios, en este caso no sé qué pensar.

Hay antecedentes de escritores mediáticos. Ahí tenemos a Boris Izaguirre, todo un showman, un animal televisivo, que cuando llegó a España ya traía un gran currículum como guionista y que, tras alejarse de la televisión, ha retomado con éxito su carrera literaria.

Boris Izaguirre

Boris Izaguirre firmando libros en la Feria del Libro de Madrid de 2008

O Terenci Moix, uno de los escritores más leídos en los 80 y 90 tras la publicación de No digas que fue un sueño en 1986 y que se convirtió en un habitual de los medios de comunicación, siendo un firme defensor del formato Gran Hermano en sus comienzos.

Literatura y televisión… un binomio que en sus formatos habituales resultan aburridos para la mayoría de la audiencia, pero que si se da en los formatos más populares y alejados de la tertulia literaria crea recelos.

¿Qué pensáis vosotros? ¿O sólo a mi le crea zozobra ver a Vargas Llosa en un programa de cotilleo?


Un comentario

  1.   Mónica dijo

    En mi caso lo que realmente me ha sorprendido no ha sido verle en la portada del “Diez Minutos” y en otras revistas de prensa rosa. Esto ha sido una consecuencia, sabida de antemano tal y como se mueve este tipo de prensa en nuestro país, por la relación que ha iniciado con Isabel Presley. Esta noticia, si que me dejó ciertamente perpleja y suscitó en mi una única respuesta: “Debe ser que he juzgado mal a la sra Presley”

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