Los títulos más prestados en las bibliotecas españolas

Biblioteca
Mucho lamento titular este post de una forma tan engañosa. Si bien al final de un año o de un mes podemos establecer cuáles son los libros más vendidos gracias a los datos del gremio de editores, no ocurre lo mismo cuando tratamos de saber cuáles son los títulos más prestados en las bibliotecas.

No existe forma de saber un dato global ya que la gestión está transferida a las Comunidades Autónomas. En el Ministerio de Cultura se pueden obtener datos globales de la red (número de bibliotecas, número de préstamos, visitas, etc…), pero no algo tan específico como los títulos más prestados. Aún así, propongo una reflexión sobre el uso que hacemos de las bibliotecas.

A diferencia de la librería, en la biblioteca puedes sacar lo que te venga en gana sin gastar ni un céntimo, por lo que yo considero que uno puede sufrir de cierta ‘gula’ cuando está frente a las estanterías llevándose a casa obras que apenas ojeará un momento. El límite está en el número de libros que esté permitido llevarse a casa.

No obstante hay autores que se repiten una y otra vez en las listas de los más prestados en muchas bibliotecas: María Dueñas, Ken Follet, Carlos Ruiz Zafón o Sarah Lark. En el 2013 entre los libros más prestados encontramos El tiempo entre costuras y 50 sombras de Grey. Nada que no nos esperáramos, ¿verdad?

En cualquier biblioteca, las novedades son los más prestados ya que nada como un libro nuevo para irnos contentos a casa.

No obstante también encontramos sorpresas o lo que yo llamaría ‘indicadores sociales’ como el hecho de que en una biblioteca pública de Sevilla el libro Alemán en 30 días de Angelika G. Beck se colara entre los más solicitados.

O que en muchas bibliotecas los usuarios demanden cada vez más libros de uso en sala como diccionarios, códigos civiles actualizados y material para preparar oposiciones (al menos en la biblioteca pública de mi pueblo el número de libros con test y temarios para determinadas oposiciones ha crecido exponencialmente).

Es una lástima no tener más datos específicos y que además estén cruzados con datos relacionados con los usuarios. Aunque tal vez no sea muy legal, sería una forma de poner sobre la mesa la necesidad de inversión en bibliotecas públicas.

Es el único lugar donde mucha gente ahora, con el bolsillo menguado, puede acceder a la lectura y el conocimiento.


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