Los rechazos más célebres de la historia de la literatura IV (rechazo y calidad)

 

 

Continuamos con la serie. Hoy me gustaría reflexionar sobre la calidad de las obras rechazadas. Es tan cierto que algunos de los escritos más grandes de la literatura fueron rechazados por las editoriales, como que algunos de los peores intento-de-escritor han recibido las mismas rotundas negativas. Lo que es muy usual es que, los malos escritores se comparen y se identifiquen con los grandes artistas que recibieron negativas a la publicación de sus obras, cuando lo único que tienen en común es una respuesta con la palabra NO.

¿Para qué negarlo? La mayoría de los rechazos son justificados, los editores no son tontos y pocas veces se les escapa una obra valiosa…

Pero la cuestión es más compleja. Ni el rechazo ni la publicación dan garantía alguna de calidad. Por ejemplo: una de las mejores obras de James Joyce, Dublineses, fue rechazada por 22 casas editoriales, mientras que el manuscrito de Harry Potter (uno de los fenómenos culturales más difícil de comprender) fue rechazado en 10 editoriales antes de ver la luz.

Ambas obras fueron rechazadas por los editores hasta que finalmete sus autores consiguieron publicarlas. Pero, hay algún punto de contacto entre Joyce y J. K. Rowling? El uno, un escritor infinitamente complejo y brillante, mientras que Rowling (una de las mujeres más ricas de Inglaterra) es autora de un libro que no pasa de entretenido (ni siquiera llega a ser malo, sólo es mediocre). Ni siquiera son figuras opuestas.

La maravilla, el desastre y la mediocridad se codean y se entremezclan.

Nada se puede inferir de un rechazo editorial, ni la ineptitud (aunque esto es lo más probable) ni la genialidad. Así que, a no enorgullecerse de ser un escritor inédito, a no pavonearse con el cartel de escritor incomprendido, quizá seamos ignorados con justicia…


Escribe un comentario