Los rechazos más célebres de la historia de la literatura I (Marcel Proust).

 

Hoy empezamos un pequeño ciclo dedicado a contar las historias de los escritores (y sus obras) más famosos que algún día fueron rechazados por las editoriales. Hablaremos de los rechazos, de los libros, de las razones y de los arrepentimientos, del destino último de esas novelas (generalmente) y, probablemente, no lleguemos a ninguna conclusión, porque la literatura está planteada así (y la publicación o no, así como el éxito o el fracaso parecen ser elementos dispuestos al azar pero siempre presentes en los destinos trágicos de algunas escritores) y quien escribe tiene que aceptar las reglas de juego, porque aunque no las acepte nada cambiará…

El primer escritor del que hablaremos es Marcel Proust. Sabido es que su obra, En busca del tiempo perdido, fue rechazada por la editorial Gallimard. Lo singular del hecho está en que el encargado de dar el veredicto funesto fue Andre Gide, escritor casi coetaneo de Proust. Ni siquiera el hecho de que ambos escritores habían tenido algún encuentro personal logró salvar de su error a Gide.

El comentario que Andre Gide hizo a los encargados de la editorial luego de leer (algo de) la obra de Proust fue lapidario: “No puedo comprender que un señor pueda emplear treinta páginas para describir cómo da vueltas y más vueltas en su cama antes de encontrar el sueño”, dijo y cerró las puestas de la editorial para Proust.

Pero el tiempo hizo que las cosas cambiaran, En busca del tiempo perdido de todos modos vio la luz, a medida que fue ganando lectores,fue ganando incondicionales adeptos, y Gide y Proust posteriormente mantuvieron un intercambio epistolar en el que se muestra claramente que el tiempo había puesto las cosas en su lugar.

Años después de haber rechazado su novela, consciente del error que había cometido e inmerso en la lectura de la obra, Gide comenzaba así una carta dirigida a Proust:

“Desde hace varios días no abandono su libro; me lleno de él con deleite, me sumerjo en sus páginas. ¡Ay de mí!…”


3 comentarios

  1. Muy bueno, felicitaciones. Hay muy buenas historias alrededor de este tema, algunas acabaron bien como esta pero otras no tanto (para el autor), como la de Kennedy Toole. Espero que la serie siga.

  2.   AlejoMedellin dijo

    Hola, me parece muy pertinente su articulo, pero surge una pregunta: cómo saber si un texto que escribo es realmente bueno, si puede llegar a publicarse, si cumple con algunos estandares literarios, si vale la pena seguir en la tarea? Estoy comenzando a escribir, y cada que nace un neuvo texto la incertidumbre es la misma; ¿vale la pena?
    gracias

  3.   Pepe Aedo dijo

    Para empezar hacerse esa pregunta y saber que existen esos estandares de calidad es buen punto de partida.

    Luego, la mayoría de las veces, no hay más guía para un escritor que la necesidad misma de escribir.

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