Los narradores orales, guardianes de la tradición literaria

Los lectores que rondéis los 30 años, años arriba años abajo, quizá recordéis la serie El Cuentacuentos. La emitían los sábados por la tarde en TVE y, al menos para mi, fue el germen de mi amor por la literatura.

Aquellos capítulos me hicieron comprender la belleza y grandeza de la palabra y de lo mágico que es ir a otro lugar y otro tiempo a través de una narración. Claro que con 7 años no lo pensaba de esta manera. Sólo disfrutaba. Hoy vengo a hablaros de esto, de los narradores orales o cuentacuentos.

La literatura nació de forma oral. La escritura y por consiguiente la lectura, fue un invento de la humanidad de hace poco tiempo al que el mismísimo Sócrates se oponía. Él era defensor del diálogo, de la oratoria, en definitiva, de saber hablar.

En las historias sobre la Edad Media nunca faltan los trovadores, esa figura a medio camino entre la corte y los plebeyos que traían y llevaban las gestas e historias de amor de caballeros y reyes.

Ana María Matute

La gran Ana María Matute admitía que disfrutaba más leyendo que escribiendo. Por eso, una de las etapas más felices de su vida coincidió con su trabajo como trovadora en las universidades del mundo. Leía para quien le quisiese escuchar, desde Oklahoma a Indiana, hasta Perú o las principales ciudades europeas, y escuchaba a doctos y a viandantes.

Los narradores orales, rapsodas y cuentacuentos siguen ahí. Siempre han estado ahí, como guardianes de esa esencia primitiva de la literatura que no sólo se limitaba a la historia, sino al sonido de las palabras que la componían. ¿Quién no ha tenido a veces la necesidad de leer un poema en voz alta? La literatura también es sonido.

Los narradores orales profesionales

En la actualidad existen narradores orales profesionales. Gente que cuentan historias en bares y teatro pequeños, para niños y para adultos. Es más, hay bares que cuentan en su programación regular con este tipo de eventos.

Existe la Asociación de Profesionales de la Narración Oral (AEDA) , en la que encontramos a los profesionales de este arte a medio camino entre el arte escénico y la literatura.

Cuentan con programas de formación regular y con una escuela de verano para quienes quieran aprender este antiguo arte. La formación tiene lugar entre el 28 de junio y el 3 de julio en Ezcaray (La Rioja).

A quien le interese el tema le recomiendo una visita a la página web de la asociación ya que cuenta con mucha información y documentación sobre este tema.

Y es que, tengamos la edad que tengamos, a todos nos gusta escuchar un cuento bien contado.


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