Los libros electrónicos

 

La música y el cine ya han sido vapuleadas por la tecnología y la internet. Ahora parece ser el turno de los libros en papel, ya que desde hace un tiempo se vienen imponiendo en el mercado los libros electrónicos.

Como se puede ver en la fotografía, los libros electrónicos consisten básicamente en una plataforma digital en la que se pueden leer los textos. Algunas de sus ventajas son su gran versatilidad debido a sus pequeñas dimensiones (algunos pesan 250 gramos) y su gran capacidad de almacenamiento, ya que se pueden guardar una gran cantidad de libros (además, existe la posibilidad de descargar libros desde distintas webs) en esos pequeños 250 gramos que podemos llevar a la cama, a la playa o al metro. Además, los libros electrónicos poseen todas las ventajas que da un procesador de texto (ventajas que hacen que hoy casi todos nos sentemos delante de un PC a la hora de escribir cualquier texto en ámbitos formales) con respecto al papel, ventajas como la posibilidad de ajustar tipo y tamaño de letra, selección, búsqueda, copiar, pegar, etc.

Quizá el atractivo fundamental de los libros electrónicos está en que no traicionan en absoluto el espíritu ni el contenido de los libros en papel. Simplemente se trata de otra plataforma desde la que se puede leer desde los clásicos de la literatura, a las novedades editoriales, pasando por los apuntes de la clase del viernes.

Justamente, estos libros parecen ser un producto ideal para profesores, académicos y alumnos. Un producto destinado a evitarles cargar con voluminosos libros, engorrosas fotocopias y molestos papelitos, porque como dijo alguna vez Bill Gates, haciendo uso de una fina ironía, “las computadoras nos han permitido solucionar una gran cantidad de problemas que antes no sabíamos que existían”.


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