Los grandes olvidados de la literatura: los ilustradores

Gustave Doré

‘La historia de Don Quijote’, Gustave Doré (1883)

Hace unos días la Biblioteca Nacional de España recordaba, a través de twitter, al ilustrador del siglo XIX Gustave Doré en el aniversario de su muerte. Doré es uno de los ilustradores europeos más célebres y su obra esconde interesantes joyas como ese Don Quijote que acompaña este post.

Curiosamente hoy nos hacemos eco de una noticia aparecida originalmente en The Bookseller que recogía el testimonio de varios ilustradores británicos que afirman sentirse infravalorados.

Según parece, los ilustradores de libros para niños denuncian que su trabajo está infravalorado en el Reino Unido y que los medios y los escritores tienden a olvidarles cuando se menciona al autor de una obra.

Según opina la escritora e ilustradora Sarah McIntyre, la palabra autor no debería aplicarse exclusivamente a quien escribe, sino también al que ilustra. Se habla de ‘autores e ilustradores’, una expresión que no sitúa al mismo nivel al escritor y al ilustrador.

Por su parte, Ted Dewan, creador de la serie de álbumes sobre Bing Bunny, subraya la importancia de la ilustración en los álbumes y compara su trabajo con el rodaje de una película: el ilustrador es director de casting, fotografía, escenógrafo, editor de escenas y todos los actores.

Dewan cree que esta falta de deferencia es un fenómeno británico ya que en este país siempre se ha valorado más la forma escrita que la imagen, situación que no se produce en otros países europeos como Francia o Bélgica donde los ilustradores de libros para jóvenes son muy valorados.

Me resultó curioso leer esto, ya que yo misma en noviembre hice cola en Madrid acompañando a una amiga para que un ilustrador le firmase un libro. En aquella ocasión, el escritor era secundario. Hablo de Benjamin Lacombe.

Sin haberme adentrado mucho y basándome en lo observado durante mi experiencia como bibliotecaria escolar, diría que en España la situación para los ilustradores no es tan mala como en Reino Unido. Editoriales como Kalandraka o la casi recién nacida Valparaíso, editan libros infantiles donde el ilustrador tiene mucho peso y nombre.

De hecho, he visto libros infantiles tan bonitos, que los he querido comprar para mi.


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