Leer en público es ‘postureo’

Chica leyendo
Una de las cosas que me encantan de Madrid es ver la cantidad de gente que lee en público: en el metro, en cafeterías, en parques, caminando, en una plaza…

Los que residís en pueblos comprenderéis mi fascinación ante esta masiva salida del armario de los lectores madrileños. En mi pueblo leer en público es de frikis, de gente que quiere parecer inteligente y culta, en fin, es lo que ahora se ha dado a llamar “postureo“. Y lo cierto es que yo me pregunto… ¿leer en público es postureo?

Yo leo en público y no sólo en Madrid. En mi pueblo, que para más señas es de costa y todas las actividades culturales giran en torno al flamenco y las cofradías religiosas (siempre hay un Santo o una Santa al que festejarle algo), también lo hago.

La foto que ilustra este post no es casual ya que leer en la playa es, para mi, uno de los grandes placeres de la vida. Por esto, por ese cúmulo de sensaciones que me envuelven cuando leo sentada en la arena sea verano o invierno, me niego a aceptar eso de que leer en público es postureo y que quien lo hace solo busca llamar la atención, marcar su identidad.

También me gusta leer en cafeterías cuando hace mal tiempo o en algún parque si no cuento con la playa cerca. El olor del café, el murmullo, ese ambiente tan especial de las cafeterías hace que la lectura adquiera un cariz diferente.

Pero… ¿y leer en un pub un jueves por la noche? ¿Es postureo llevarse un libro cuando sales de fiesta? Pues mira, los he visto y estos sí que me han resultado pedantes.

Quizá parezca tonto este artículo que os traigo hoy, pero en la era de facebook, twitter, el renacer de la gafapasta, de las librerías-cafeterías-vinotecas… en esta época en la que mucha gente hace cosas pensando en la foto, creo que merece la pena hacer una breve reflexión sobre la hermosa figura del que lee en público.

Y aprovechando el tema os lanzo una pregunta… ¿tenéis un lugar y una hora especiales para la lectura, es decir, un momento y un lugar en el que el libro os sepa distinto?


8 comentarios

  1.   Rincewind dijo

    Leer en la playa ha sido siempre uno de mis placeres, aunque claro, viviendo en una localidad en la que el viento hace estragos, a veces acabas un poco harto de que se te pasen las páginas solas o de que tus libros acaben con las paginas crujientes de la arena.

    Siempre me ha gustado irme a un lugar tranquilo, si es posible cerca del algún monumento o edificio en el que poder ambientar la historia, aunque he de reconocer que también he estado leyendo en cafeterías tranquilamente.

    Eso sí, lo de irse a un pub con un libro es algo que me parece absurdo, más teniendo en cuenta que con el ruido que suele haber en esas ocasiones concentrarse debe ser una tarea hercúlea

    1.    María Ibáñez dijo

      Gracias por tu comentario! Comprendo lo que dices, mi pueblo es del sur y cuando sopla el viento también es muy molesto. En esos casos me voy a un cafetería. 🙂

  2.   jefte palacios dijo

    Cuando la lectura se ve relegada, por la voz de tus hijos, tus patrones o tu familia, el tiempo en soledad se traduce en leer o escribir; ya el entorno y su gente pasan a ultimo plano.
    claro que no vas a ir a leer a un concierto, teatro o fiesta.

    1.    María Ibáñez dijo

      Cierto, cuando tantas cosas relegan a la lectura el primer momento de soledad es el perfecto para disfrutar de un buen libro.
      En serio te digo que un viernes por la noche en algunos bares me he encontrado a gente leyendo. Es más, tuve un profesor de literatura que decía que en su juventud se iba a la discoteca con un libro en la mano y se ponía a recitarles poemas a las chicas que le gustaban.
      🙂

  3.   Aradlith dijo

    Yo no soy capaz de leer mientras camino, ni en el bus, ni en el tren. Pero sí que lo hice, hace algunos años, en medio de clase, con el libro escondido bajo el pupitre. O en la cafetería del instituto, de 30 minutos de descanso, pasaba 15 leyendo, guardando sitio para los que venían luegodespués de fumar. Llega un momento en el que te evades… Y tampoco creo que sea postureo, al contrario, de aquella era casi estigmatizarte.
    Ahora, mi momento especial para leer es media hora en la cama, todos los días, desde que despierto hasta que puedo desayunar.

  4.   loza antonela dijo

    Leer en la costa….. en una cafetería, al amanecer, o simplemente las horitas qe me ocupan un viaje en el transporte publico. Todos tienen un aire distinto, pero todos son buenos para leer en publico sin importar las burlas de los qe no disfrutan de éste placer.

  5.   issisgabriel dijo

    ¿Una hora especial para leer? XD. Eso sí que sería postureo. Leo cuando me apetece uqe es prácticamente todo el tiempo y si es postureo leer en público: sí, hago postureo. Leo en público porque me hace amena la espera del tren y el tranvía (tengo que desplazarme para ir al trabajo), me hace amena la espera en mi trabajo (para mi trabajo tengo que estar allí y esperar la vez), me hace amena la espera de vuelta a casa (también en transporte público). Pero no sólo eso: hay algo mágico en leer en un parque, por ejemplo. Me hace amena la espera cuando he quedado con gente. El mejor amigo en una boda donde nadie tiene conversación interesante. El perfecto amigo cuando vas con tu pareja de viaje por negocios y él tiene que pasarse toda la mañana en una reunión y la ciudad es poco interesante o ya la conoces bien.
    Postureo es lo triste de que alguien se te acerque para ligar, para conocerte, te diga que le encanta leer y le desmontes la mentira a la segunda o tercera pregunta. O descubrir que el chico con el que sales porque te gusta, más allá de uqe comparta tu pasión por la lectura o no, se tiró un farol mientras intentaba el acercamiento y que le regales en el primer aniversario el típico best seller de mil páginas y te mire con carita de cordero degollado y termine confesando lo que ya hacía tiempo que habías descubierto pero que no le has dicho por consideración a su orgullo… en fin, mirad si hay postureos en lo referente a la lectura y no es precisamente el de leer en público.

  6.   issisgabriel dijo

    Por cierto, orgullosa de poder decir que hace unos diez o quince años, yo era la única que iba en el tren de cercanías leyendo un libro. Por suerte, ahora cada vez hay más gente que lee en público. Ya no se ve tan raro y la gente ha dejado de mirarme como si viera a un bicho de otro planeta o de decirme comentarios como: ¿no tenías algo más finito que traerte, morena)? ¬¬

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