Las librerías de viejo, la ‘hipster bookstore’

Libros de segunda mano

Qué época tan interesante estamos atravesando. Aparte del terremoto político que la crisis está causando en nuestro país y la conciencia social que, al fin, parece haber despertado de manera general, asistimos al surgir de modas nuevas-viejas que sacuden armarios, tiendas y locales de ocio.

La palabra en cuestión es hipster, un anglicismo que según leo, si se refiere a pantalones, significa ‘a la cadera/de cintura baja/de tiro bajo’, pero que tiene otra acepción que se traduce por ‘persona sofisticada/persona que está en la onda’. Esta última es la que nos interesa.

Un joven hipster lleva gafas de los 80, camisas de cuadros y chaquetas americanas beisboleras de principios de los 90, pantalones de tiro alto como en los 80, barbas como en los 70 y así con todo. Es algo así como una mezcla de todas las época cuyo objetivo es tener un look singular.

Ahora bien, no sólo es moda. Las bicis están de moda. Y no los nuevos modelos, no, lo hipster es llevar una de aspecto antiguo, de los 60 o 70, que eran más bonitas. ¡Ah! Y también los locales y el ocio se ha vuelto hipster o ¿acaso no tiene un aire a las tertulias de los años 20 los recitales de poesía que ahora tanto se llevan?

Me diréis,‘vale, María, tienes razón, es una época interesante, pero… ¿qué tiene que ver esto con los libros y la literatura?’ Pues muy sencillo. Hoy vengo a reivindicar a las librerías de viejo como puntos de encuentro de los hipsters literarios.

Pon una librería de viejo en tu vida

La foto que ilustra este post son dos de los libros de segunda mano que componen mi biblioteca personal. El cadáver viviente, de Leon Tolstoy, es una obra de teatro que encontré en una librería de viejo de Santiago de Compostela, con fecha de 1938. El otro, El ingenioso hidalgo y poeta Federico García Lorca asciende a los infiernos, de Carlos Rojas, fue un regalo de un amigo, supongo que comprado en Granada.

Dos libros que, supongo,  pocas personas tienen ya que ambos están descatalogados. Viejos, particulares y raros. Y precisamente esta es la actitud con la que uno debe entrar en una librería de segunda mano: buscar lo raro, lo curioso, lo único.

Una librería de viejo es un espacio en el que entras para pasar un buen rato rebuscando en las desordenadas estanterías (no sé porqué, aún no he entrado una librería de viejo ordenada o clasificada). Te puedes encontrar de todo, de todas las épocas y estilos, y normalmente a precios muy asequibles, a no ser que se antoje un libro de quiromancia del siglo XVIII.

Sobre los libreros, hay de todo, pero mi experiencia en estos establecimientos es que los libreros de viejo suelen tener vastos conocimientos sobre el mundo del libro y, si no te acercas con pedanterías ni pretensiones, te puedes ir de la tienda un poco más ilustrado sobre el mundo del libro. Auténticas curiosidades que ríete del timeline de twitter de Casa del Libro.

Si la moda hipster parece un cúmulo de anacronismos, las librerías de viejo deberían ser la hipster bookstore, ya que autores, editoriales y libros de todas las épocas se unen a la espera de que aparezca el lector adecuado.

Así que amigos lectores, os animo a visitar las librerías de viejo de vuestras ciudades y pueblos. Suelen ser negocios locales, por lo que además de hipster… estaremos apoyando al pequeño empresario.


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