Las bibliotecas escolares, origen del amor por la lectura

Biblioteca escolar

Continuando con la senda abierta por mi compañera sobre niños y literatura, no podía dejar pasar la ocasión para hablar de unas grandes desconocidas y olvidadas: las bibliotecas escolares.

La actual legislación estatal obliga a los centros de enseñanza a que dispongan de una biblioteca en sus centros, pero la realidad es que en España no hay bibliotecas escolares. Palabrita de bibliotecaria que es verdad. Analicemos este asunto.

Según la American Library Association una biblioteca es “una colección de materiales de información organizada para que pueda acceder un grupo de usuarios, con personal encargado de sus servicios y programas“. ¿Dónde está el problema en España? Que la legislación no regula quién se hace cargo de ellas.

Las bibliotecas escolares en España son una voluntad del que quiere, del que se ofrece. No todos los centros de enseñanza tienen bibliotecas, y los centros que la tienen no disponen de personal cualificado que la atienda. Es decir, hay libros y espacio pero no bibliotecario.

Algunas autonomías, como Andalucía, iniciaron programas para la puesta en marcha de estos centros. En estas pautas se establecía que la biblioteca debía gestionarse entre todos los miembros del claustro. Incluso el Ministerio de Educación puso a disposición un software para la catalogación llamado Abies. Pero el hábito no hace al monje.

La realidad es que las bibliotecas escolares son el lugar donde muchos niños pasan el recreo castigados, o donde van obligados para hacer una actividad de clase, o cuando van porque quieren se encuentran con personal vigilando que no les deja tocar nada porque desordenan y ensucian. Incluso cuando van a cambiar libros, lo hacen porque les obliga el profesor y tienen una hora y un tiempo restringido. La biblioteca escolar para muchos niños es un lugar asociado a experiencias negativas.

No. Así no se consiguen lectores fieles. Todo gran lector adulto tiene una biblioteca o una librería que despertó su amor por la literatura en su infancia. Ese lugar de libertad en el que podía pasearse por las estanterías y explorar, donde podía comentar y compartir con sus amigos, donde había alguien que le orientaba, le aconsejaba o le hacía sentir cómplice de algo grande.

Durante un tiempo fui bibliotecaria escolar y no he visto nada más bonito que ver a un niño entusiasmarse con un libro que ha descubierto y te lo comenta con alegría. O ver como uno de esos niños “cafres” que son la pesadilla de los profesores, se emociona porque ha descubierto un libro que le gusta. O ver cómo se pasan los unos a los otros los libros porque les han gustado.

Qué distinto sería este país si nuestros políticos comprendieran que las bibliotecas no son un gasto para los tiempos de bonanza, sino una inversión primordial si queremos el desarrollo emocional, cultural y económico de nuestro país.


6 comentarios

  1.   José Luis dijo

    Estoy muy de acuerdo con el artículo, pero no tanto con el título. El origen del amor por la lectura tiene que estar en casa, en la familia. No podemos delegar en la biblioteca de turno.

    1.    María Ibáñez dijo

      Coincido contigo, José Luis. Pero hay que reconocer que contar con un buen recurso como es una biblioteca bien surtida y atendida favorece que el niño tenga aún más experiencias positivas relacionadas con los libros y la literatura. Experiencias que pueden convertirlo en un lector fiel cuando sea más mayor.
      ¡Gracias por tu comentario!

  2.   odiazberbel dijo

    Me he sentido totalmente identificada. Gracias

    1.    María Ibáñez dijo

      Gracias a ti 🙂 Aunque hubiera preferido que no fuera así, señal de que disfrutó de una buena biblioteca en su centro escolar.

  3.   kepacasalector dijo

    Buenas tardes, María y lectores del blog.

    En primer lugar, gracias por reflexionar sobre el tema de las bibliotecas escolares, una de las asignaturas pendientes de nuestro sistema educativo. Quiero hacer algunos comentarios a tu post.

    En primer lugar, me imagino que será una cuestión de estrategia, pero tu comentario me parece hiperbólico. Sí, soy el primero en “dramatizar” la realidad para llevar a la reflexión, la autocrítica constructiva y la mejora, pero el lector debe ser informado, no solo tiene derecho a leer opiniones subjetivas.

    Decir que “en España no hay bibliotecas escolares” no es exacto en absoluto; tal vez no hay todas las bibliotecas escolares que debiera (efectivamente, la ley obliga a que las haya) y muchas de las que se denominan como tales no son más que meros “espacios con libros”. Pero al mismo tiempo hay muchas, sí, muchas instituciones educativas -públicas y privadas, de infantil y primaria y también de secundaria y bachillerato- ante las que hay que quitarse el sombrero pues poseen esas bibliotecas escolares entendidas como auténticos “centros de recursos para el aprendizaje, la innovación y la investigación educativa” que defiendo en multitud de foros.

    Tal vez a vuestros lectores les interese leer el estudio “Las bibliotecas escolares en España. Dinámicas 2005-2011” realizado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (http://www.fundaciongsr.com/pdfs/bibliotecas_escolares.pdf).

    Luego dices que “la biblioteca escolar para muchos niños es un lugar asociado a experiencias negativas”…, ¡no siempre, María, hay experiencias excelentes! También se habla de eso en el informe citado y no tienes más que darte un paseo por la infinidad de blogs que generan y actualizan con pasión muchas bibliotecas de centros educativos…

    Os sugiero, en resumen, visitar estas webs:

    http://www.lecturalab.org/

    http://www.canallector.com/

    http://casalector.fundaciongsr.com

    Y, a propósito de bibliotecas escolares, os invito a inscribiros en el taller “Utilidad de la bibliotecas escolar en la sociedad red” que se impartirá en octubre en Casa del Lector, Madrid, dentro del ciclo formativo “Diálogos de Lectura”. Tenéis toda la información en este enlace: http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=1555

    Los 3 ponentes son los máximos especialistas en la materia en nuestro país. Os garantizo que saldréis encantados y con las ideas muy claras.

    Un saludo cordial.

    Kepa
    Director del proyecto “Diálogos de Lectura”
    Fundación Germán Sánchez Ruipérez
    Casa del Lector
    Pº de la Chopera, 10
    28.045 – Madrid

    1.    María Ibáñez dijo

      Muchas gracias por su aportación que, sin duda, complementa mi artículo de opinión.
      Como profesional de la Documentación soy consciente de la cantidad de buenas prácticas que hay. Leí el caso de un colegio de Vigo que obtuvo un premio del Ministerio de Educación por su excelente proyecto de biblioteca escolar.
      Sin embargo, lo más representativo, lo que impera en un… digamos que 70% de centros, es esto que perfilo.
      La ley andaluza y casi todas las leyes de bibliotecas y archivos españolas, se suelen quedar en buenos propósitos y prácticas muy mediocres. A veces pienso que en temas de bibliotecas y documentación en España hay más teoría que práctica.
      Y si cogemos nuestros datos, estadísticas e indicadores y comparamos con otros países… es para echarnos a llorar.
      Hay mucho, mucho, pero mucho que hacer en esta materia. Mi objetivo era invitar a la reflexión. Cada lector habrá pensado en su propia experiencia.
      La mía… en mi colegio había una sala con libros a la que no podíamos acceder. Veinte años después, en el mismo colegio, hay una especie de biblioteca, con libros, medio clasificada pero sin personal al frente que la convierta en una biblioteca como tal.
      Es importante seguir reflexionando, pero más importante aún, hacer cosas y avanzar.

      Un cordial saludo,
      María Ibáñez

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