La última carga de los templarios

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Los del Vaticano son unos genios de la mercadotecnia, eso es lo primero que piensa uno al enterarse de que van a publicar las actas del juicio contra la Orden del Temple justo por estas fechas, cuando se cumplen siete siglos del inicio de las intrigas que llevaron a su caída.

El 14 de septiembre de 1307, con el apoyo del papa Clemente V, Felipe el Hermoso, ávido de riqueza, ordena la detención de los Caballeros del Templo. Se habían vuelto demasiado poderosos. El 14 de octubre de ese mismo año, la operación se lleva a cabo de forma coordinada en toda Francia y comienza un largo proceso judicial. El 22 de marzo de 1312 es decretada la disolución de la orden. Finalmente, el 18 de marzo de 1314 su gran maestre, Jacques de Molay, se niega a declarase culpable y lo paga con la hoguera. A partir de ahí la leyenda, su recreación literaria y, últimamente, su explotación subliteraria.

Los templarios adquieren carta de naturaleza como tema literario durante el siglo XIX, cuando los románticos vuelven su mirada hacia la Edad Media. Nosotros tenemos dos ejemplos paradigmáticos: primero El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco, y más tarde “El monte de las ánimas”, con sus templarios fantasma, de Bécquer. En la concepción romántica, el artista era un ser especial y por ello mismo incomprendido y marginado por la sociedad, así es normal que se sintiesen identificados con los perseguidos caballeros de la Orden del Temple.

Sobra decir que dentro de la actual moda por lo esotérico, el tema templario constituye el Santo Grial de las novelas sobre misterios históricos. Sólo hace falta echar un vistazo a las librerías o al registro del ISBN para comprobar el ingente número de obras de ficción que se publican sobre el asunto. Por no hablar de los estudios históricos y pseudo-históricos.

Tal desborde imaginativo en torno los templarios resulta comprensible. A fin de cuentas, eran una organización religiosa muy cerrada, formada por sacerdotes-soldado que en Palestina entraron en contacto con el misticismo musulmán y, finalmente, cayeron víctimas de una conspiración, bajo acusaciones de herejía que, en parte, tal vez fueran ciertas. No es extraño que se hayan convertido en la orden de monjes guerreros más famosa de la Historia.

Ahora el Vaticano se sube también al carro publicando los documentos del juicio, que llevaban siglos criando polvo en su archivo secreto. Será una edición facsimilar limitada a tan sólo 799 ejemplares. De momento.


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