La sinceridad tecnológica de Asimov

Asimov

A la mayoría de escritores que vivieron el momento en el que las máquinas de escribir comenzaron a ser sustituidas por ordenadores les costó dar el paso y cambiar de aparato y muchos de ellos no lo hicieron hasta que alguien les regaló uno: ellos ni siquiera estaban interesados en ponerse al día en materia de computadoras.

Preciasmente algo similar le pasó a Asimov: su primer ordenador fue un regalo de una empresa de ordenadores.

Dicha empresa llamó a Asimov para preguntarle con qué ordenador escribía sus obras y él contestó que con una máquina de escribir modelo IBM Selectric III.

La casa de ordenadores quiso tener un detalle con uno de los símbolos de la literatura de ciencia ficción del momento y le envió un impresionante (para entonces) y nuevo TRS-80 Model II.

Esto dio pie a una divertida situación que se produjo la siguiente vez que en un acto medianamente formal alguien volvió a preguntar a Asimov por su ordenador. El contestó el nombre del modelo, y viendo que era una computadora avanzada y suponiendo motivos de peso para haberse decantado por ella, le preguntaron qué le había empujado a decidirse por esa máquina en concreto, y Asimov, con total sinceridad y denotando su ignorancia en dicha materia respondión:

-Que fue la que me dieron ¿Es que hay más?

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