La sequedad de John Steinbeck

John-Steinbeck

Cuentan los que conocieron a John Steinbeck, que este escritor que llegó a ganar el Premio Nobel, si bien era un fuera de serie en lo que a la escritura se refiere no se podía decir lo mismo de sus habilidades sociales, ya que se trataba de una persona excesivamente gruñona.

El propio Steinbeck era consciente de ello y lo cierto es que lejos de molestarle asumía dicho rasgo como una característica propia de su persona que no le desagradaba en absoluto y de la cual llegaba a veces a hacer gala no sin cierta dosis de humor.

Resulta que cierta vez una sinusitis afectó muy fuerte al literato, tanto que le impedía hablar con normalidad durante un lapso de tiempo durante el cual tuvo que llevar a cabo el tratamiento que su otorrino le recomendó.

El doctor, al pasarle consulta posteriormente y ver que las pastillas habían hecho su efecto le dijo al escritor:

Estupendo, ahora usted podrá hablar bien de nuevo.

Perplejo se debió de quedar al escuchar la respuesta de su distinguido paciente que, ni corto ni perezoso dijo:

-Yo no hablo doctor, yo gruño.

Con total normalidad y como quien no quiere la cosa, el otorrino contestó con total sinceridad:

-Pues a partir de ahora, podrá usted gruñir mucho mejor, no lo dude.

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