La selección, una historia de príncipes y plebeyas

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Hace poco salió a la venta la nueva novela de Kiera Cass, La élite, que es la continuación de La selecciónEn este post comentaré brevemente mis impresiones acerca de La selección y tan pronto como haya finalizado La élite publicaré una reseña.

La selección es una novela de género romántica juvenil con trazos futuristas. Se habla de un mundo devastado por una tercera y una cuarta guerra mundial que se encuentra en proceso de restauración. Las clases sociales son muy marcadas y se dividen por castas. La posibilidad de ascender socialmente es bastante reducida, aunque en realidad no muy diferente a la de hoy día. Esta historia juvenil esconde una crítica social aunque se focaliza mucho más en la historia (o, más bien, historias) de amor de la protagonista, América. No estoy segura de si el nombre esconde algún tipo de alegoría, o sí simplemente son imaginaciones mías y estoy presuponiéndole mayor profundidad a una simple historia de amor juvenil. De todos modos, como siempre, nos encontramos ante una chica de clase social más o menos baja, aunque no de lo más baja que pueda ver, pues es una cinco, lo que significa que quedan tres clases sociales por debajo. Ciertamente, hubiera preferido que sea una ocho, en ese caso el conflicto social hubiera sido más complejo.

Cada casta tiene un número y ese número limita sus posibilidades laborales, por ejemplo, el número cinco es el número de los artistas, los seis son los sirvientes, los sietes son peones y los ochos, indigentes. En una sociedad en la que todo el mundo tiene su futuro predeterminado, la hambruna se extiende en las clases inferiores y ellos no pueden hacer nada para evitarlo. La única posibilidad para ascender en el sistema de castas desde una de clase inferior es ganar La selección y este es el motivo fundamental de esta novela. La selección es un concurso público en el que 35 candidatas de todo el país son seleccionadas para conocer al príncipe y este deberá elegir a una de ellas para convertirla en su esposa.

Un triángulo amoroso un tanto incoherente, personajes de poca profundidad y una historia que se desarrolla a trompicones para tener un abrupto final propio de un folletín, estos son los rasgos negativos atribuibles en mi opinión. No obstante, la novela es amena y entretenida, esconde alguna que otra sorpresa y, bueno, siempre me ha parecido que es un buen rasgo a destacar que una novela enfocada para un público juvenil tenga un poco de crítica social, a pesar de que el objetivo no fuera ese. Con respecto a la comparaciones que se han hecho de esta novela con la de Los juegos del hambre, en mi opinión, carece de importancia, puesto que todas las novelas del género presentan muchas similitudes. Es cierto que en ambas novelas hay un concurso (aunque en la novela de Collins es mucho más escabroso), en ambas hay un triangulo amoroso (cosa habitual en las novelas románticas) y están ambientadas en un mundo futurista devastado.

En mi opinión, esta es una historia más de príncipes y plebeyas, como las de toda la vida, ambientada en un complejo universo futurista pero con los mismos rasgos propiamente románticos de aquellas historias: vestidos, palacios, caballeros y valientes damas.

Para quienes les gusta la novela romántica juvenil que engancha desde el primer instante y no puedes dejar de leer hasta el final, esta es una buena opción.

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