La sangre de Naná

libros decada 50

Sigo con la brecha de leer un libro y luego desleerlo en una película. Aunque hay un libro que me apetece mucho desleer, se trata de Naná, de EMILE ZOLA, cuyo verbo fue encarnado en pantalla por el gran Jean Renoir.

Naná es una jovencilla de 18 años, de carnes desvergonzadas que desfila en los grandes teatros de París con los pechos “como lanzas” y sin rubor ante una platea que se muere de ganas de recibir sus más tiernos favores.

Leerla es una juerga de palabras, un azoramiento en las mejillas y conocer los raros caminos de supervivencia a los que se aboca una jovencilla que no quiere saber nada del trabajo duro, las espaldas dobladas, y el sudor en la frente.

Nana forma parte del ciclo de los Rougon Macquart que escribió el autor para saber cómo la herencia de la sangre marca la vida de todos sus descencientes.

Señor Zola, el experimento funcionó.


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