La Rata Podrida

“La fábula que nos levanta de la cama, esa enfermedad hecha de clavícula y minutos, el momento en que la piel nos toma como a un intruso y nos lanza de segundo en segundo, un día, por un ramo de flores, otro, por el puñal donde no hay más moraleja que el exilio del hombre frente a su espejo; y en él no hay más: ante el ruido del día un sol se quiebra, pero la marioneta está lista, ponedle un corazón, aunque no lo quiera, echadlo por su boca, que se llene su alma de trapos, de hospitales, que ladre, que sienta, que no se atenga a los murmullos, que grite, que sangre dentro, busquemos todos juntos dónde imponerle un corazón, así en el sueño como en la tierra, junto a su balcón de mirar las mañanas o detrás de su estrella más sombría; pero que alguien busque, que su balanza se quiebre hasta obtener un monstruo o un niño, déjenlo en su frente para que lata con los rayos de cada mañana, no en sus ojos, no, que no nos mire: que no se incendie con el paisaje del mundo, busquen, ahora en sus pies, ahora como hoja muerta entre las páginas de un libro…; déjenlo ya, es libre, su corazón no cabe, déjenlo en paz, su fábula está deshecha.”

Así describe la “Rata Podrida” parte de lo que en su blog existe. Un sitio que consideré, apenas lo vi, de un misticismo un tanto particular. Y como si fuera poco, el autor incluye junto a sus textos (y algunos que de otros autores cita) fotografías propias que son resultado de experimentaciones increíbles. Y como disfruto de compartir este tipo de hallazgos con ustedes, pues bien, aquí está. La Rata Podrida


Un comentario

  1. Un saludo desde Pasen y lean.

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