La línea Gaijin sigue con fuerza

Hace años, cuando se hablaba de “manga español” levantábamos una ceja con desprecio. Sencillamente no era lo mismo, no tenía el sabor japonés, se notaba en el dibujo y perdía el glamur que sí tenía cualquier producción japonesa, incluso las que tenían guiones malos. Pero quizá porque los tiempos han cambiado y estamos más abiertos a considerar opciones, el manga de producción española ya no provoca rechazo, y prueba de ello es la consolidación de la línea Gaijin, de Glénat, desde el pasado Salón del Manga.

Glénat decidió apostar por jóvenes talentos del “manga” español, algunos de los cuales en realidad ya tienen una respetable carrera a sus espaldas, como Kenny Ruiz o el Studio Kôsen, y creó la línea Gaijin (“extranjero” en japonés), formada por historias recopiladas en tomos de formato tankôbon y de una sola entrega, para ver la respuesta del público. Eran Bakemono, Dos espadas, Lêttera, Himawari, La canción de Ariadna y Underdog, y lo cierto es que sorprendentemente no funcionaron del todo mal.

Triunfó especialmente Bakemono, de Xian Nu Estudio, y es por eso que aparecerán dos volúmenes más de esta obra, el primero de los cuales bajo el título Luna Roja: Preludio, pero también Dos Espadas, de Kenny Ruiz, que verá aparecer en el próximo Salón el segundo tomo. También nos llegará Daemonium, del Studio Kôsen, que curiosamente ha sido publicada antes en Alemania, Finlandia, Estados Unidos y hasta China antes de ver la luz en el país de origen de sus autoras. Pero la cosa no acaba aquí, sino que este año habrá aún más obras que el anterior: Good.Night.Mare, Stellar Demon Guitar, Gears y Herem, y quedará para más adelante, porque es a todo color y no se ha podido preparar a tiempo, El delirio de Anny, de Andrea Jen. ¿Qué opinión tenéis de esta nueva hornada de manga español? ¿Habéis comprado alguno? ¿Os animaréis esta vez?


2 comentarios

  1.   Logan dijo

    La nueva hornada de manga español ha pegado fuerte. Hay que tener en cuenta que se promocionó mucho y, creo que erróneamente, se pretendió vender la línea Gaijin como una línea profesional de alta gama habiendo autores de diferente nivel. Muchos de los Gaijin son autores noveles que han hecho una gran labor, eso sí, como noveles que son. En cambio nos los han vendido como grandes autores y puede dar a confusión ante el público. Creo que la valía de éstos mangakas se verá en la acogida de su segunda obra.

  2.   Loco de las coles dijo

    A mí con la línea Gaijin me pasa una cosa muy curiosa: los mangas que nombran antes, como “estrellas” de la colección, porque son de gente más o menos conocida (las Kôsen, por ejemplo), son los que me parecen más flojillos.

    Hay otra pega que les encuentro (en líneas generales) y es que muchos de ellos flaquean en el argumento. A nivel gráfico son más o menos buenos, pero los argumentos son o muy tópicos o poco llamativos (habrá que esperar para echarles un ojo a estos nuevos, pero, desde luego, el argumento de Stellar Demon es poco menos que absurdo, al menos el resumen). El caso más sangrante me parece el de Himawari. Gráficamente me parece casi el mejor de toda la línea, pero la línea argumental, aunque no está mal de todo, es… típica. Es más, tirándome de la moto diría que ese misma historia resultaría mucho más atractiva si estuviese ambientada en otro “universo”/época/lo que sea, pero esa obsesión general por “japonesizar” las cosas creo (en mi humilde opinión, claro) que no es buena. Comprendo también que cada autor puede y debe ambientar sus historias en el mundo en el que le dé la gana y se sienta más cómodo, pero al leer Himawari no puedes evitar las comparaciones con La Espada del Inmortal, por ejemplo, lo que hace que la primera, como historia, te parezca innecesaria. Sé que no son lo mismo, sé que no tienen nada que ver, pero a mí me pasa (igual soy el único). No sé, no soy ningún purista ni mucho menos, pero no creo que sea bueno para un cómic que te deje un regustillo a algo ya visto…

    De los que he leído, Underdog, Himawari (repito, más por el dibujo que por la historia) y La Canción de Ariadna se llevan la palma. De los que están por venir, le tengo ganas a El delirio de Anny y a Herem. Gears no pinta mal, pero tampoco me parece indispensable. Y, pese a lo dicho anteriormente, me gustaría ver algo más de Belén Ortega. Esta chica tiene un potencial “comiquero” (no sólo “manguístico”) enorme.

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