La librería ideal, en busca de un nuevo modelo de negocio

Interior Librería Berkana

En estos últimos meses las librerías han tenido un lugar destacado en las páginas dedicadas a la cultura de los medios de comunicación. Por un lado se ha destacado la transformación que el modelo de negocio está experimentado, y por otro, la crisis que atraviesa.

Parece ser que la librería se encuentra en un punto de inflexión, tal y como ocurre con los periódicos y las bibliotecas. El cambio en el modo de consumo les pone ante una difícil tesitura. El escenario actual nos plantea la siguiente cuestión: ¿cuál es la librería ideal?

Las estadísticas parecen demoledoras: cada día se cierran 2,5 librerías en España. Sobreviven 3.650. ¿Es un dato bueno o malo? Que una tienda consagrada al libro cierre es una mala noticia para todo amante de la literatura.

El Laboratorio del Libro ha llevado a cabo un estudio con clientes asiduos a librerías para intentar discernir qué es lo que un cliente/usuario busca, quiere y espera de una librería en esta segunda década del siglo XXI.

La conclusión a la que llega el estudio es sorprendente, ya que los lectores, en esencia, quieren que las librerías recojan el espíritu de una biblioteca. Pero no una cualquiera, sino el espíritu de la biblioteca más famosa de la humanidad: la Biblioteca de Alejandría.

Lo que esa frase quiere decir, es que lo que los lectores desean son librerías por donde puedan pasear, estirar el brazo y coger un libro, tocarlo, ojearlo, leer un poco, pasar unas páginas, volver a ponerlo en su sitio o comprarlo. Caminar por sus pasillos, sentarse en alguna parte.

Librerías con obras nuevas y con muchas obras de fondo ordenadas de manera coherente, puestas en estanterías que les permitan descubrir autores autores y temas, con libreros y vendedores que conozcan ese mundo.

En definitiva, los compradores de libros reclaman más libros en las librerías, desmitificando la creencia de que la supervivencia de estos negocios pasaba por la unión a su oferta de otro tipo de servicios lo que ha llevado a un problema de identidad de estos espacios culturales en su carrera por reinventarse para seducir al lector y no morir.

El estudio arroja luz en el actual confuso mundo librero que, aunque es cierto que se ha reinventado y ha dado negocios tan interesantes como la Librería Cálamo en Zaragoza o Tipos Infames en Madrid donde el vino juega un papel importante en el modelo, parece haber olvidado en ocasiones la esencia de la librería: el LIBRO.

¿Queréis que una librería sea lo mismo que han dicho los lectores encuestados? ¿Os gustan los modelos de negocios actuales que mezclan libros con gastronomía, vino, etc.?


Un comentario

  1.   Ángel Lacort dijo

    Las librerías cierran porque no venden libros, y no se venden libros porque las generaciones más jóvenes reciben una educación y viven en una sociedad donde el libro ha desaparecido, sepultado entre toneladas de banalidades. Si se leyera más que antes, como insisten algunos, en lugar de cerrar, se abrirían nuevas librerías, y el libro formaría parte del horizonte cotidiano. ¿Si sumamos el número de horas y programas de televisión de las 50 cadenas más vistas durante una semana, ¿cuántos libros podríamos encontrarnos, aunque fueran de forma casual? Nos sobran dedos de una mano si no contamos el único programa dedicado a los libros de las editoriales más fuertes. Este no es un problema de imagnación, sino político, de educación, en un país donde crece el analfabetismo.

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