La lectura en las aulas de nuestra actual educación

Lecturas para niños

Por todos es sabido, no es ningún secreto, que España está muy por debajo del nivel deseado en cuanto a calificaciones educativas se refiere, y la lectura no es precisamente el punto fuerte de la nación. Todo lo contrario. En España se lee poco, o dicho de otra manera más suave, no se lee todo lo se que debiera. En este artículo no vamos a entrar en la distinción de Comunidades Autónomas y en sus estadísticas de lectura, ya que a la hora de la verdad, de poco sirve el saber en qué comunidad se lee más o menos. Vamos a hablar de lo verdaderamente importante: de cómo contagiamos la pasión por la lectura a nuestros niños y niñas.

¿Y no sucede con la lectura como en otros terrenos, que la base está en la educación que damos a nuestros hijos y alumnos? Si no se les enseña de pequeños el valor de leer y sobre todo, leer bien y significativamente, ¿cómo podemos pretender que cuando sean adultos prefieran comprar un buen libro antes que un juego de videoconsola?

La lectura mal enfocada

La lectura en las aulas de nuestra actual educación ha pasado a un segundo plano. Quizás por el tan “apretado” tiempo de tener que llevar a cabo toda una programación didáctica, quizás por la obsesión de algunos maestros y profesores por las “tareas” en casa, quizás por los padres que prefieren que sus hijos estén todas las tardes ocupados en actividades extraescolares. Pueden existir decenas de motivos, pueden ser uno o todos a la vez, pero el caso es que ya no se lee, y lo poco que se lee es mal y deprisa. Después llegan a la etapa adolescente, y en plenos exámenes no contestan lo que deben porque no entienden el significado de las preguntas. ¿Y no es esto consecuencia de no haber leído correctamente durante años atrás?

lectura en las aulas

En la Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) difícilmente conseguiremos despertar esa pasión lectora con un Quijote o con unas “Cartas Marruecas”. De nada sirve que nuestros alumnos sepan en qué año Neruda escribió los “Veinte Poemas de Amor” o cómo se llamaba la mujer de Juan Ramón Jiménez. Que sí, que todo esto es cultura y también es importante que lo sepan, pero las fechas se olvidan y es preferible que lean lecturas acordes a su edad y etapa madurativa a que conozcan el nombre del amor de Juan Ramón.

Todo en esta vida se contagia y sino veamos la pasión por el fútbol de millones de personas que dentro de poco vibrarán con el Mundial de Brasil. ¿Por qué no empezamos a contagiar con la misma ilusión la lectura? ¿Por qué no ponemos un poco más de empeño cada día para que nuestros jóvenes descubran otros mundos gracias a los libros? Sólo es cuestión de enfocarlo desde otros puntos de vista más creativos y originales, y sobre todo de no exigir lecturas “cultas”, sino de recomendar títulos acordes a cada niño, a sus preferencias y gustos, a sus necesidades e inquietudes.


2 comentarios

  1.   Jose dijo

    Hay profes que siguen poniendo clásicos fuera de alcance de sus alumnos o literatura juvenil que los infantiliza, pero hay muchos otros que trabajan mucho y bien, descubriéndoles nuevos títulos y tratándolos como lectores inteligentes. Que el prototipo/estereotipo os deje ver el bosque

    1.    Carmen Guillen dijo

      Buenas noches Jose. Ante todo gracias por participar en este artículo.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo: también están esos otros profesores que se dan cuenta de las carencias actuales de la educación y ponen de su parte para poner remedio al “desarreglo”. Pero sinceramente, ¿qué abunda? ¿Abunda más el estereotipo o el bosque? Yo considero que el bosque, en este caso y por desgracia es el estereotipo, y que dentro de él, por suerte, existen esos otros árboles que dan sentido y vida al ecosistema.

      De todas formas, ojalá sea más real tu visión de todo este asunto. Eso querrá decir que todo marcha debidamente y por el camino adecuado.

      Un saludo.

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