‘La invasión de los marcianitos’: los videojuegos y Martin Amis

Martin Amis
Todo escritor tiene un pasado y tiene tres opciones cuando llega al éxito: avergonzarse de su obra e intentar ocultarla; cachondearse de ella reescribiéndola en tono de crítica, como hizo Isaac Rosa al mofarse de de su primera novela, La malamemoria, en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!; o simplemente asumir lo escrito y aceptar que años después vuelva a las librerías.

Parece ser que Martin Amis es del tercer grupo de escritores ya que parece haberse tomado bien el relanzamiento de una de sus primeras obras: La invasión de los marcianitos.

La editorial Malpaso edita este libro de no ficción que el autor británico publicó en 1982 sobre el mundo del entretenimiento arcade que pasó sin penas ni glorias por las librerías.

En esta obra Amis reveló una faceta poco conocida: su adicción a los videojuegos. En ella el escritor narra sus peripecias y vierte sus reflexiones sobre el mundo del entretenimiento arcade en una época en la que las máquinas de Donkey Kong, Space Invaders o Missile Command causaban furor en bares y salones recreativos.

Sentía predilección por los juegos de batallas espaciales y admiraba la capacidad de estas máquina para desafiar la inteligencia del jugador. Es por esto que se lamentaba de que la industria del videojuego optara en aquellos años por eliminar el elemento intelectual para ampliar su nicho de consumidores y ganar más dinero.

Mucho han cambiado los videojuegos desde aquel 1982. No sólo es que hayan dado el salto a la esfera doméstica, sino que son más sofisticados y complejos, con guiones muy elaborados además de un espectacular desarrollo gráfico. Algunos de ellos suponen auténticos retos intelectuales para el jugador.

Martin Amis, nacido en Gran Bretaña en 1949, es autor de obras como Niños muertos (1975), La viuda embarazada (2010) o Lionel Asbo: el estado de Inglaterra (2012).

La invasión de los marcianitos es una obra que plantea un tema muy de actualidad debido a la disponibilidad de dispositivos en los que jugar.


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