La gula lectora: cuando nos proponemos leer y leer

Lecturas para el verano
Entre los propósitos de Año Nuevo, como dejar de fumar, perder peso, hacer deporte, etc… se está empezando a colar uno que me resulta particularmente curioso: leer más o sus variables más concretas: leer dos libros al mes (como Mark Zuckerber), leer 50 libros este año y demás.

Yo reconozco que la lectura ha estado entre mis propósitos de Año Nuevo, pero en mi caso el objetivo es leer a Santa Teresa de Jesús. Reconozco que me causa cierta pereza meterle mano a los clásicos, aversión que arrastro desde los 16 años cuando un profesor de literatura me hizo detestar a Garcilaso de la Vega y demás compinches del Siglo de Oro y siglos aledaños.

Hoy he leído con estupor un artículo en el que se recoge la tabla de consejos de Austin Kleon, un artista y escritor tejano, para leer más libros. Algo parecido a una de esas tablas que te dan en el gimnasio para perder peso o aumentar tu marca corriendo.

El artículo de Miki Otero, publicado en El País, dice lo siguiente:

La lectura, una actividad que debería ser un placer y no una obligación, se aborda con la retórica del atletismo. Se hacen listas de géneros que se devorarán y a qué velocidad se engullirán. Se dice que se leerá no menos de cincuenta páginas y que se subrayarán las frases favoritas. De hecho, se propone como táctica para poder hacerlo el empleo de apps donde se informará al mundo de lo que se lee (hoy he leído cincuenta páginas; hoy he corrido tres quilómetros y medio; hoy no he comido carbohidratos).

Esto me plantea si algunos no padecen de cierta gula literaria, es decir, engullir libros como quien come todo lo que se le pone por delante cuando sufre un atracón: ahí van sin saborear la caja de donuts, la pizza, la tableta de chocolate, el bocadillo de carne, etc… Vale que no te vas a sentir culpable por leer y tu cuerpo no va sufrir daños, pero la sensación de vacío podría llegar a ser similar.

Sinceramente pienso que muchas de las personas que devoran a esa velocidad los libros no los disfruta. El planteamiento correcto para leer más debe ser algo así como: quiero saber más, comprender más, ser más empático, más reflexivo, ver menos la televisión, ser más crítico.

Proponerse leer sin más, porque queda bien decir que has leído un montón de libros, no es un buen propósito de Año Nuevo. El propósito debe ser querer crecer intelectual y emocionalmente y para ello nada como la palabra escrita.


Escribe un comentario