La guerra de Romeo y Julieta

Lo de reinventar los clásicos muchos lo entienden como una manera de lanzar historias sin tener que pensar mucho. Yo soy de los que piensan eso, así que cuando me he enterado que el bueno de Stan Lee apadrina el proyecto Romeo y Julieta: La Guerra, mi primer pensamiento no creo que vaya a andar desencaminado en cuanto a como se va a cebar la crítica y el público con este producto. Porque para mí, esto es un producto no una historia.

La trama no es tal, sino que la construcción de los personajes se deja de lado en virtud de un dibujo más propio de un libro de ilustraciones o de los pantallazos de un videojuego. No quiero decir con ello que el dibujante Srisuwan Skan hagamal su trabajo. Es más, creo que junto con el nombre de Stan Lee en su portada, seguramente sea el único incentivo para que los potenciales compradores se hagan con un ejemplar de semejante despropósito. Pero no existe narrativa por ninguna parte, sino una sucesión de viñetas bonitas pero más muertas que Manolete.

Enfrascada en un futuro lleno de cacharros tecnológicos, donde la pelea entre los Montesco y los Capuleto deja de ser el principal acicate para que la trama avance. Y es que más que una adaptación, reinvención, o vamos a decirlo por su nombre sin rodeos, la apropiación de una idea, de una historia a la que, el que más o el que menos se ha acercado en algún momento de su vida, estamos ante una chapuza a la que le han querido titular Romeo y Julieta, pero le podían haber puesto Pepe y María y no hubiera pasado nada.

Entrando en los nombres que salen en los créditos, sumados a la supuesta idea de Stan Lee, junto a un tal Terry Douglas, los guiones por decir algo, corren por cuenta de Max Work que suena a todas luces como un seudónimo, no sé si de alguno de los dos que han tenido la idea o de un guionista de alquiler que se averguenza de lo que ha hecho. Junto con Srisuwan, el apartado gráfico corre por cuenta de Studio Hive, que imagino que le dará los acabados a los diseños del dibujante. Todo ello producido por 1821 Comics y POW! Entertainment (fundada por el propio Lee). Hay pocas veces que vaya a decir esto, pero si fuera un editor españoles, no perdería el tiempo con esto porque no creo que fuera a vender muchos ejemplares.


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