La caca en la literatura: de Quevedo a Rafael Alberti

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Hoy os traigo un tema… gracioso, controvertido, curioso o simplemente de mal gusto: la caca en la literatura.

Rebuscando en la red temas para contaros, me encontré con la noticia del lanzamiento de un curioso libro: Escacalógico, diccionario enciclopédico de cacas, del ilustrador Juan Díaz-Faes. Iba a pasar de largo pero entonces recordé un par de obras que hablan de la caca.

El diccionario creado por Juan Díaz-Faes, publicado por la editorial Yorokobu, muestra una clasificación de 150 fichas de cacas: de cada tipo hay un dibujo y un texto que habla de su aspecto y personalidad. Los dibujos son en blanco y negro, muy planos y con un toque infantil.

Su propio autor no sabe cómo clasificarlo y afirma que él cree que se trata de un objeto de baño, aunque de alguna manera está relacionado con la biología, el humor y la filosofía.

Esta obra me hizo recordar un libro que vi en varias ocasiones en algunas librerías de Madrid y del cuál pasé de largo sin molestarme en mirar más allá de su cómico título: Gracias y desgracias del ojo del culo. Aunque era un libro facsimilar no me paré en ver el nombre de su autor que no es otro que Francisco de Quevedo.

Sí, Quevedo, uno de los principales autores del Siglo de Oro de las letras españolas, era un gran amigo de las agudezas del ingenio, lo que le llevó en varias ocasiones a la cárcel. Gracias y desgracias del ojo del culo es el culmen por su gusto por lo impúdico y obsceno.

Esta obra se encuentra digitalizada en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes para quien quiera echarle un ojo.

Otro grande las letras que usó la caca y el humor en su obra fue Rafael Alberti. Tal vez sea algo residual en su obra, pero en mi memoria están algunos de los versos de su poema El Aburrimiento donde el sujeto que habla afirma pisar una caca y teme quedarse pegado a ella para siempre.

Hay más obras que hablan sobre cacas y culo, principalmente pertenecientes a la literatura infantil. No debemos olvidar  que los niños aún no han etiquetado a nuestros deshechos corporales como apestosos y desagradables y por tanto algo que de lo que no se debe hablar y que no debe estar a la vista.

Tal vez por esto son recomendables estas lecturas, para que recordemos lo divertido y escatológico que es ser niño.


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