Keats, el gran romántico de los sentidos

Poesía de apasionada adherencia a los jugos de la tierra, a lo humano como aceptación indeclinable y urgente en su entera dimensiKeatsón“. Así definía Julio Cortázar la poesía de John Keats, con la siempre tácita y solemne sinceridad que se deducía de los textos dedicados a quienes admiraba.

La vida es injusta siempre que se desvanece dejando un cuerpo joven, pero aún se antoja más cruel cuando abandona una sensibilidad creativa y un genio tales como los atersorados por Keats, quien pereció a los 25 años. A pesar de su corta estancia en nuestra realidad, el joven Keats destacó como uno de lo más memorables poetas románticos, no sólo del movimiento británico, sino también de todo el continente y de la historia.

En él se contempla con especial profundidad que algo subyace entre lo expresado por los poetas románticos, algo “inexpresado“, ese latido de sentimiento inefable, de búsqueda de la verdad que aún permanece en nuestra percepción de la poesía en la vida cotidiana. Para el poeta londinense, todo poema nuevo (como el árbol nuevo de un bosque) aporta su granito de arena al total de la existencia, completa algo de algún modo.

En una de las cartas enviadas a sus hermanos ofrece su concepto “Negative Capability” , la capacidad de «quedar en la incertidumbre, en el misterio y en la duda sin recurrir impacientemente a los hechos y a las razones».

Keats no procura hacernos saber todo lo que expone, no pretende darnos pistas que aclaren todas sus premisas para hacernos comprender. La vulgarización de la “Negative Capability” se resumiría en cuestiones y respuestas del tipo “¿qué nos atrae de unas formas que no apreciamos en otras? No lo sé, pero es así, y es lo único que me importa: que me atrae“. Keats nos enseña que en la literatura no es posible medir matemáticamente los efectos, aunque quizá puede, de alguna manera, acotar la aplicación de las técnicas. Para él, el poeta sólo podrá escribir sobre lo que ignora racionalmente, pero que conoce mediante la intuición, mediante el subconsciente… íntimamente relacionado con su proceso de inspiración.

Keats sacraliza la intensidad poética sobre la humanidad, algo que define como “la excelencia del arte” y que escapa de los diques que construyen los afectos del corazón; presenta a la verdad y a la imaginación como antónimos retóricos, esta última es inarbacable científicamente, aporta conocimiento sin destruir. A diferencia de la razón, que es violenta, la imaginación es pacífica, es un despertador que nos saca de la realidad, es un sueño que se convierte en realidad al salir de él.

Keats es el poeta que más coherentemente persigue encontrar la perfección a través de los sentidos, lo que lograría de dejar satisfechos estos a través de mecanismos y gracias al placer de la poesía.

Cómo disfrutar el arte aprendiendo qué es el arte“, eso es Keats; su corta historia, un llanto permanente en la literatura.


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