Jorge Boccanera

Escritor Argentino nacido en 1952, en Bahía Blanca. Periodista, ensayista y poeta, desarrolla una literatura realmente exquisita que guarda similitudes con la historia que, como latinoamericanos, nos describe.

En 1976, a causa del golpe de Estado en Argentina, se exilió un tiempo en México y luego en Costa Rica, donde realizó diversos estudios, al tiempo que desarrollaba distintos trabajos de escritura.

Ya en 1978, una vez que la democracia se restableció en su patria, volvió a la Argentina, realizando cursos académicos, y trabajos de investigación en la UNLZ (Universidad Nacional de Lomas de Zamora).

Ganó premios tales como “Casa de las Americas”, en Cuba en 1976, y el “Premio Nacional de Poesía Joven”, en México en el mismo año.

De sus trabajos escritos destacan Los espantapajaros Suicidas, en 1974; Noticias de una Mujer Cualquiera, 1976; Contraseña, en el mismo año; Poemas del tamaño de una naranja, en 1979; Música de fagot y piernas de Victoria, en 1979; Los ojos del pájaro quemado, 1980; Polvo para morder, en 1986; Sordomuda, en 1991; Zona de tolerancia, en 1998; y Bestias en un hotel de Paso, en el 2001.

Algunas de sus poesías…

EL ÁNGEL DE LA MUERTE

Oigo pasos ¿será la boca de tiznar y el navajazo
             en pleno rostro?
Así te acechan como ¿será la antorcha de otra voz
             que va sobre la tuya?
Escucho pasos y ¿será el escupitajo en la tela de
             araña de tu infancia?
Así te azuzan como ¿será la cruz al rojo en tu
             mejilla?
Oigo pasos cerca de ¿será como esos guantes
             rozando tu estación?

En la memoria hay una puerta rota.
Los sueños son distintos y el final es el mismo:
            el asesino que te besa.

ELLA

Viene despacio
       entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
       viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
       viene despacio
a tender sus manteles de ternura
       viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
        retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
       viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
       viene despacio
       entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.

EXILIO

Un hombre enterrado en las arenas del exilio
donde se hunden sin chistar mujeres rojas y
             tiendas de lentas humaredas,
y una espada se empera y una silla en desuso.

Un hombre enterrado allí donde Tarafa ofrece
             una copa de vino, por las llamas del sol
             que lo despedazaron.
Y va a pique la mesa donde alguien escribió
moriré tal vez muy lejos de mi idioma
Y Artaud canta parado en un caballo blanco.

Entonces, ese hombre es polvo de su voz.


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