Jean Arthur Rimbaud, el poeta vidente

Montaje con foto de Rimbaud

Nacido en Charleville en 1854, Rimbaud fue un poeta con una extraña precocidad, ya que a los veinte años la práctica totalidad de su obra ya había sido publicada. Su vida, como la de la mayoría de los poetas franceses de la época estuvo dominada por el caos, las excentricidades y la oscuridad, como prueba el hecho de que tras dejar de escribir se fue a África en donde se dedicó al tráfico de armas y a la organización de Caravanas.

Uno de sus escritos más importantes fue “Una temporada en el infierno” que vio la luz en 1873. Por la misma época creó sus “Iluminaciones” que tuvieron que esperar a 1886 año que que su colega de profesión, Paul Verlaine, decidió publicarlas para que los lectores pudieran disfrutarlas. En 1895 salieron a la luz sus poesías completas pero el poeta no llegó a contemplarlo ya que había fallecido cuatro años antes.

El poeta usaba la poesía como medio para superarse a sí mismo, para transcender. La rebelión y la autodestrucción, dos de las constantes de su vida se dejan vislumbrar también en sus versos en los que protesta constantemente contra muchos de los aspectos de la civilización occidental. Y es que la moral europea, el amor convencional, el concepto de estado o la religión cristiana no eran de su agrado.

Rimbaud, al mirar cara a cara a la humanidad se aterroriza al ver a donde ha llegado la especie humana a lo largo de la supuesta evolución que para él es más bien involución, por lo que trata de evadirse en sus obras rechazando lo que realmente está pasando a la vez que trata de convertirse en un vidente que busca en su propia alma y en su propio espíritu lo que él cree que debería ser la auténtica realidad.

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Foto: patrickmaginty.blogspot.com.es

Fuente – Oxford University Press


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