Hoy se cumplen 77 años de la muerte de Antonio Machado

Muerte de Antonio Machado -

Antonio Machado, uno de los autores más relevantes de la literatura española, murió tal día como hoy hace exactamente 77 años. Su obra literaria empezó teniendo rasgos parcialmente mordernistas hasta ir adquiriendo con el tiempo cierta reflexión filosófica.

En sus principios, Machado analizaba más su yo interior, sin focalizarse demasiado en el resto… Posteriormente, con el paso de los años, abrió sus versos al mundo exterior y a los demás, entre los que destaca su amor por Castilla, en la obra “Campos de Castilla” publicada en 1912 y sus versos hacia su amada Leonor.

Muerte de Antonio Machado

Decir Antonio Machado es decir “Juan de Mairena” (1936), una de sus obras más populares,… Decir Antonio Machado es decir “Soledades, galerías y otros poemas” (1907), pero mejor recordarlo directamente con sus versos, con sus palabras:

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, podrido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas, de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazòn espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

LUZ

¿Será tu corazón un harpa al viento,
que tañe el viento?… Sopla el odio y suena
tu corazón; sopla tu corazón y vibra…
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas?
¿No borrarán el tizne de tu cara
lágrimas verdaderas?
¿No estallará tu corazón de risa,
pobre juglar de lágrimas ajenas?
Mas no es verdad… Yo he visto
una figura extraña,
que vestida de luto ?¡y cuán grotesca!?
vino un día a mi casa.
?«De tizne y albayalde hay en mi rostro
cuanto conviene a una doliente farsa;
yo te daré la gloria del poeta,
me dijo, a cambio de una sola lágrima».
Y otro día volvió a pedirme risa
que poner en sus hueras carcajadas…
?«Hay almas que hacen un bufón sombrío
de su histrión de alegres mojigangas.
Pero en tu alma de verdad, poeta,
sean puro cristal risas y lágrimas;
sea tu corazón arca de amores,
vaso florido, sombra perfumada».

 


2 comentarios

  1.   SUSANA dijo

    ¡Mi gran Antonio Machado! Leer toda su obra es de lo mejor que he hecho hasta el momento.

  2.   Leonor dijo

    «CUANDO MUERA, AMIGOS MÍOS,
    SI MI OBRA VALE UN CÉNTIMO,
    CUANDO MUERA, AMIGOS MÍOS,
    SI MI OBRA VALE UN ENTIERRO,
    A LA TIERRA CASTELLANA
    LLEVADME, CERCA DEL DUERO».

    Gobierne quien gobierne,
    la hermosa tierra de España
    no superará su pasado
    mientras sus muertos no entierre.

    Hace setenta y cinco años que murió.
    ¿Ya no le quedan amigos?
    Su obra, ¿ya no vale un céntimo?
    ¿Es que todavía será cierto
    que “la sombra de Caín
    sigue cruzando errante” la tierra
    que le niega su entierro?
    ¿Por qué quien tan bien “labró la tierra
    no duerme bajo la tierra”?
    “Muerto está quien la labró
    mas no le cubre su tierra.”
    Esta “tierra ingrata y fuerte pero tierra tuya”.

    ¿Es que esta “tierra triste y noble”
    aún seguirá “despreciando cuanto ignora”?
    ¿Hasta cuándo seguiremos “esperando,
    durmiendo o soñando”?
    ¿Es que en nuestra tierra, “corazón de roble,
    por dónde cruza el Duero”,
    – “madre en otro tiempo fecunda en capitanes” –
    no queda ya ni un “barranco hondo
    de pinos verdes donde el viento cante”
    que permita que tu “corazón repose
    bajo una encina casta,
    en tierra de tomillos, donde juegan
    mariposas doradas…”?

    Tú que tuviste tu patria donde corre el Duero,
    Tú que dejaste tu verso como deja el capitán su espada,
    Tú que fuiste pastor de olas y capitán de estrellas,
    Tú que fuiste bueno y nada más,
    Tú que pediste un duelo de labores y esperanzas,
    y suplicaste bendiciones para los sembradores del trigo,
    Tú que evocaste el prado verde y la árida llanura,
    la zarza en flor, la cenicienta roca.
    Tú que buscabas a Dios entre la niebla.
    Tú que hiciste de la mar camino.
    Tú que viviste en paz con los hombres
    y en guerra con tus entrañas.
    Tú que soñaste a Dios como una fragua de fuego.

    Tú, ¿dormirás muchas horas todavía
    sobre la orilla vieja..?
    ¿Cuándo, oh mañana pura, encontrarás
    amarrada tu barca a otra ribera?
    Tu ribera, la tuya, cerca del Duero,
    la de las tierras pobres, la de las tierras tristes,
    pero tan tristes que tienen alma!

    Llevadme – pedías – a la tierra castellana
    porque “mi corazón está donde ha nacido
    no a la vida, al amor, cerca del Duero…”

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