Hoy Google nos recuerda a Gabriela Mistral

Doodle Gabriela Mistral

Hoy Google nos recuerda a Gabriela Mistral con este encantador ‘doodle’. Se cumplen nada más y nada menos que 126 años del nacimiento de la escritora y Google le rinde homenaje de esta forma como ya lo hizo en su día por Rosalía de Castro y otros muchos autores más.

Gabriela Mistral no se llamaba así, era un seudónimo escogido sabiamente dado lo largo y complicado de su nombre completo:  Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. 

Fue una destacada poeta chilena y fiel defensora del feminismo, además de ejercer como diplomática y pedagoga en su país. Si algo podemos destacar de ella, es que es la única, por el momento, mujer iberoamericana, premiada con el Nobel de Literatura en el año 1945. Falleció el 10 de enero de 1957 en Nueva York (Estados Unidos) por un cáncer de páncreas a los 67 años de edad.

Obras destacadas

  • “Nubes blancas: poesías, y La oración de la maestra”, B. Bauza, Barcelona, 1930
  • “Tala”, Editorial Sur, Buenos Aires, 1938; descargable desde el portal Memoria Chilena
  • “Antología”, selección de la autora; Editorial Zig-Zag, Santiago, 1941
  • “Los sonetos de la muerte y otros poemas elegíacos”, Philobiblion, Santiago, 1952
  • “Lagar”, Editorial del Pacífico, Santiago, 1954
  • “Recados, contando a Chile”, Editorial del Pacífico, Santiago, 1957

Gabriela Mistral

Uno de sus mejores poemas

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Fue un placer recordarte Gabriela…


Escribe un comentario