Hablemos de teatro, ese género de difícil lectura

Un función de teatro

Un profesor de teatro especializado en escenografía me dijo una vez que “leer teatro es difícil“, y yo diría que es cierto. Para una persona no habituada a leer obras teatrales, puede ser lioso o confuso adentrarse en este género. Cierto es que el teatro donde realmente se disfruta es en un patio de butacas, pero la lectura de ciertas obras es una auténtica delicia.

Este sábado os traigo teatro, ese género de difícil lectura que tiene en Shakespeare, Lorca o Tenesse Williams a sus más altos exponentes.

Creo que nada nuevo os puedo contar yo acerca de Shakespeare. Me atrevería a decir que casi todo el mundo ha leído o visto alguna obra de este dramaturgo y poeta universal. Quizá como curiosidad académica os puedo contar que gracias a un estudio bibliométrico en el que utilizaron fundamentos teóricos del cálculo de frecuencia de palabras en los textos, ley Zipf, pudieron llegar a establecer cuáles eran los personajes que interpretaba el autor inglés.

En España contamos con grandes dramaturgos de nuestro Siglo de Oro como Lope de Vega o Calderón de la Barca, pero en el siglo XX  encontramos a uno excepcional: Federico García Lorca. El poeta y dramaturgo andaluz supo recoger como ningún otro la sensibilidad de la naturaleza femenina así como la esencia más profunda y primitiva de la Andalucía de los años 20 y 30.

El siglo XX es un hervidero de grandes dramaturgos cuya lectura llenará las expectativas del más crítico y ávido lector. Obras como La cantante calva de Ionesco, La puta respetuosa de Jean-Paul Sartre, Los peces rojos de Jean Anouilh, Seis personajes en busca de autor de Pirandello y un largo etcétera hacen de la dramaturgia del siglo XX toda una mina de grandes piezas literarias y dramaturgos de élite.

Ya sé que la mayoría son clásicos que muchos han leído obligados en el colegio, pero me parece una buena introducción a este género casi siempre olvidado. En la actualidad contamos con grandes dramaturgos como Fernando Arrabal, Juan Mayorga, Darío Fo o Jordi Galcerán.

Como amante del teatro y profesional ocasional y accidental de este género, iremos indagando en este mágico y maravilloso mundo.


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