Ha fallecido el escritor uruguayo Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Día negro para letras a un lado y otro del Atlántico. Si hace unas horas informábamos de la muerte del escritor alemán Günter Grass, ahora nos toca hacerlo del escritor uruguayo Eduardo Galeano.

El escritor ha muerto en Montevideo a los 74 años de edad como consecuencia de un cáncer de pulmón que venía arrastrando desde hacía varios años.

Nacido en Montenvideo el tres de septiembre de 1940 en una familia católica de clase media, era hijo de un empleado público y de una gerente de librería, siendo criado en un ambiente de profundas convicciones católicas.

Con trece años empezó a publicar caricaturas para el diario El Sol, y antes de convertirse en un intelectual, fue obrero en una fábrica de insecticidas, recaudador, pintor de carteles, mensajero, mecanógrafo, cajero de banco y editor.

Escribió Las venas abiertas de América Latina, una obra imprescindible de la literatura política latinoamericana. Su obra se caracteriza por una convivencia muy personal del periodismo, el ensayo y la narrativa, destacando libros tan importantes como El libro de los abrazos o Memoria del fuego, traducida a más de veinte idiomas.

Su producción literaria está influenciada, según los críticos y estudiosos, por los italianos Pavese y Pratolini, los estadounidenses Faulkner y Dos Passos, y los españoles Lorca, Miguel Hernández, Machado, Salinas y Cernuda.

En sus obras queda constancia de su compromiso con la izquierda, con los que no tenían voz, con los nadies tal y como los llama en uno de sus más célebres poemas. Fue activo en el movimiento ecologista y criticó duramente el neoliberalismo defendiendo un socialismo real.

Consciente de su estado de salud, dejó preparado para su publicación un texto que quería que se publicara tras su fallecimiento. La editorial Siglo XXI preparará la publicación de esta obra, probablemente en el mes de mayo, que aparecerá simultáneamente en España, México y Argentina.

Fue un chico brasileño quien me habló una vez de Galeano y años después, por casualidad, tuve frente a mi en una librería El libro de los abrazos. Lo cogí y lo abrí. En la primera página decía:

RECORDAR: del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

Sonreí. Era obvio que tenía que comprarlo.


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