Gozar con lo repugnante.

No hay mayor recreación de “la Metamorfosis” de Kafka que despejarse del calor con una ducha y ser acompañada por una araña gigante.

Superado el percance, el momento te devuelve a las manos esta joya de la adolescencia, un pequeño relato de Franz Kafka que relata la experiencia de un tratante de telas que experimenta una metamorfosis un día normal como los demás convirtiéndose en un insecto extraño cercano a una cucaracha de grandes dimensiones.

No es la personalidad de Gregor Samsa la que me ha servido en ocasiones a enfrentarme a tesituras un tanto repudiables sinó el hecho de que en su figura se demuestra el sutil acoso al que se ve sometido el individuo extraño y anormal en ojos de la mayoría social. Muy evidente, pues, el sentirse identificado con un ” bicho asqueroso” cuando tienes quince años. El protagonista mantiene a toda la familia hasta la mañana del cambio y resulta duro comprobar como los mismos que “succionan” del esfuerzo de sus ingresos luchan escasamente por sobrellevar la nueva situación y consienten con el triste final.

Hay quién puede concluir en que es una obra llena de egoísmo por parte del autor pero prefiero pensar que sus reflexiones puede que absurdas como si del teatro de Bertol Bretch se tratara, están repletas de alegorías al desespero, la incomunicación o la soledad que muchos de los ” bichos ” raros que se arrastran por este mundo padecemos.

Buena lectura esta noche acompañada de un buen insecticida, o no??


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