Gloria Fuertes, la olvidada poeta de los niños

No hace mucho escribí un artículo en homenaje a Carmen Martín Gaite por el aniversario de su muerte y en él decía que “en este país se habla muy poco de lo grande que es la literatura de Carmen Martín Gaite.”

Hoy, tras leer el precioso homenaje que dedicaron a Gloria Fuertes en la edición en español de Wall Street International, me veo en la obligación de decir lo mismo sobre esta excepcional poeta: se habla muy poco en este país de lo grande que es la poesía de Gloria Fuertes.

En el vídeo que encabeza este post se puede escuchar, aunque el audio no es bueno, a la poeta madrileña recitando uno de sus poemas con esa forma tan peculiar de recitar. Inolvidables son también las imitaciones que el dúo cómico Martes y Trece hacía de la escritora.

Gloria Fuertes nació en el madrileño barrio de Lavapiés el 28 de julio de 1917, hija de una costurera y de un portero. Esa niña de origen humilde acabó dando clases en Estados Unidos y consiguiendo un diploma en el prestigioso premio de Literatura Infantil Hans Christian Andersen que le concedieron en 1975.

Gloria Fuertes

Su poesía sencilla, directa del corazón, con una exquisita musicalidad, de composición sencilla y mensaje profundo, usando a menudo el humor para desnudar la realidad, está en la memoria de varias generaciones de niños que descubrieron la belleza de la poesía gracias a ella.

Gloria Fuertes solía decir que “la poesía es el género más difícil y fácil de la literatura, el más corazonal. Es decir algo intensamente y muy bien dicho.

Entre los años 70 y principios de los 90 colaboró activamente en varios programas de Televisión Española como fueron Un globo, dos globos, tres globos y Cometa Blanca, que la convirtieron oficialmente en la poeta de los niños.

Como otras grandes escritoras fue infravalorada, tal y como reconoció Camilo José Cela definiendo a Gloria Fuertes como:

La angélica y alta voz poética a la que los hombres y las circunstancias putearon inmisericordemente.

Se fue en el mes de noviembre de 1998, dejando a los niños y no tan niños huérfanos de esa voz que tan a su manera recitaba sus ligeros versos, y dejando en la memoria de adultos como yo el recuerdo de la lectura de sus poemas en el colegio o las tardes viendo sus programas en televisión.

Y hoy, diecisiete años después de su muerte, en este país se habla muy poco de lo grande que era Gloria Fuertes.


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