Françoise Sagan, la escritora ermitaña

Fraçoise Sagan ante la máquina de escribir

Los escritores parecen no tener término medio: o salen demasiado o es imposible verlos fuera de casa.

Este parece ser el caso de la escritora francesa Françoises Sagan, que parecía necesitar pasar horas y horas en su casa, empapándose de la energía del lugar (empapando el lugar con su energía) para que el ambiente y ella misma estuvieran cargados de inspiración a la hora de la verdad: la de enfrentarse a los folios.

Al ser preguntada al respecto en su día, esto fue lo que contó:

“Adoro la casa. Siempre he querido que sea grande, quiero espacio para moverme por dentro. Mis días, si puedo, son todos iguales, no los cambiaría nunca, no saldría nunca. Me levanto y deambulo por las habitaciones, me asomo a la ventana, llamo por teléfono, leo, veo la televisión, recibo a una amiga, como, escribo, deambulo y vuelvo a asomarme a la ventana. El día pasa sin que mire nunca el reloj. Como puedo hacerlo y me considero afortunada, esa es para mí la única manera de vivir”.

¿Qué tiene que ver eso con el oficio de escritora? Incomprensiblemente mucho: todo ese tiempo aparentemente perdido es parte importante del proceso de escritura. Hay que llegar a sentir el tedio para poder escribir algo bueno. O al menos eso es lo que dicen muchos…

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – Escomberoides

Fuente – Escribir es un tic (Francesco Piccolo)


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