Fallece la poeta Luzmaría Jiménez Faro

Luzmaría Jiménez Faro

Fallece la poeta Luzmaría Jiménez Faro a los 78 años de edad, según ha informado en un comunicado la Editorial Torresmozas de la que era directora.

Luzmaría era la Presidenta de la Fundación “Gloria Fuertes”, fue miembro del Patronato de la Fundación “Carmen Conde-Antonio Oliver” en Cartagena, Murcia y fue designada por la escritora Carmen Conde como albacea literaria, y heredera universal de Gloria Fuertes.

En 1982 fundó Ediciones Torremozas, editorial especializada en literatura escrita por mujeres, cuyo catálogo supera ya los 600 títulos publicados bajo su dirección y ha participado en innumerables congresos y conferencias por todo el mundo defendiendo la literatura hecha por mujeres.

Además de poeta ha sido ensayista y antóloga, figurando en varias antologías  de España y América. Sus poemas han sido traducidos al rumano, al búlgaro, al alemán y, en libro al italiano y al inglés.

Algo que hay que destacar de ella, entre otras muchas cosas, es que tenía como norma auto-impuesta el no presentarse a ningún tipo de concursos ni premios, lo cuál es de reconocer y alabar.

Tenía un blog personal en el que escribía asiduamente y del que hemos sacado uno de sus poemas:

No lo sabíamos entonces.

La vida era un derroche

de verbos clandestinos

y nuestros huesos eran

un frugal hervidero

de narcisos.

                                    Pero no lo sabíamos.

La luz como un incendio

ceñía nuestros cuerpos

de extraño resplandor

para mirar los días

como si fueran redes

donde atrapar los sueños.

La vida era otra cosa.

                                     Pero no lo sabíamos.

Entonces nos urgía

inaugurar palabras,

conjugar nuevos verbos,

traspasar los celajes

oscuros de la tarde

y sentir la pasión

de aventuras errantes.

No todo era mentira.

                                      Pero no lo sabíamos.

El tiempo no existía

y el tacto de la vida

era un puro espejismo.

Y es que estábamos presos,

del tiempo y del destino.

La muerte silenciosa,

calladamente pálida,

crecía con nosotros.

                                      Pero no lo sabíamos.

 

Que descanse en paz. Hasta siempre Luzmaría.


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