Eterno Beckett, de nuevo a escena

Cada año el espíritu de Samuel Beckett se sube a millares de escenarios de todos los rincones del mundo, y es que en nuestra era el concepto de “absurdo” cada vez adquiere un mayor protagonismo, aunque el ritmo capitalista invita a que la reflexión existencial que inspiró al maestro irlandés quede en un segundo plano. Todo ha cambiado mucho desde entonces, todo pensamiento es sustituible por un objeto. 

El teatro del absurdo nació de la mano de Ionesco y Beckett,  abordaba la temática existencial y no apuntaba destellos de lógica ni razón alguna. Los personajes son incoherentes, los diálogos vacíos que giran en torno a sí mismos sin aportar avance alguno llenan de irracionalidad el escenario. Todo suena bastante a la actualidad. De ahí la naturaleza perenne de este género que se sigue considerando distintivo de la caótica modernidad.

Leer Esperando a Godot cada cinco años se antoja un ejercicio necesario para comprender la estaticidad de la existencia a pesar del ritmo de nuestro siglo global. La obra cumbre de Beckett ofrece la más completa desnudez de elementos para centrar la atención en un diálogo dramático que no vislumbra metas. En esta obra las características humanas siempre siguen el camino hacia la nada: el fracaso, la desolación, el silencio, el vacío…

Del  próximo 20 de septiembre hasta el 16 de diciembre, el Teatro de la Puerta Estrecha ofrecerá la eternamente actual obra del Nobel irlandés, Esperando a Godot, de la mano de la Compañía Pajarita de Papel.


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