España suspende en nivel de lectura

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Espanto y autoflagelación mediática: según el informe PISA, el nivel de lectura de los estudiantes españoles durante 2006 fue el cuarto peor de la OCDE y, no sólo eso, sino que nuestro país retrocedió en este aspecto más que ningún otro desde el año 2000. A mí el primer dato por sí solo no me inquietaría demasiado, el que me resulta de verdad chocante es el segundo. Y mi sorpresa viene porque, paradójicamente, percibo que la enseñanza de las asignaturas de lengua y literatura en los institutos ha mejorado mucho desde mi época de estudiante.

Disculpen el apunte autobiográfico, pero diré que hace un par de años tuve la oportunidad de regresar al instituto durante unas semanas, aunque esta vez como profesor aprendiz dentro de las prácticas del CAP. En mi vuelta a las aulas, encontré libros de texto bastante más amenos que los míos, y un departamento de lengua y literatura motivado que, dentro de sus posibilidades, intentaba desarrollar actividades didácticas que le resultasen interesantes al alumnado y se esforzaba por fomentar la lectura y la creación literaria. Les aseguro que en más de una ocasión sentí una punzada de envidia.

Sin embargo, es cierto que no todos los institutos funcionan igual. Sólo puedo opinar por el que visité. Tampoco quiero decir que el sistema educativo actual sea perfecto. Para empezar, el CAP no basta ni de lejos para formar a futuros profesores. Además, en el CAP se matriculan muchas personas sin vocación docente (como fue mi caso), que en muchas ocasiones llegan a preparar las oposiciones (no ha sido mi caso) y a aprobarlas, recalando en un trabajo que odiarán con toda su alma a los pocos meses. Pero esa es otra historia.

En mi opinión, para encontrar la causa principal del mal nivel de lectura de nuestros estudiantes habría que buscar fuera de las aulas. Vivimos en una tiranía de “lo útil” en la cual se entiende que algo para ser útil ha de ser científicamente cuantificable. Por tanto, en nuestra sociedad las disciplinas humanísticas no son percibidas como útiles, pero no solo por parte de los alumnos de instituto, sino por los ciudadanos en general. Muchos de los que se han llevado las manos a la cabeza esta mañana al leer la noticia en el periódico, si un amigo les dijera que su hijo quiere estudiar Filología Hispánica le responderían: “Pero, hombre, si esa carrera no sirve para nada”. Lamentable pero cierto.

Lo malo es que la filología sí sirve, igual que la filosofía, la Historia, etc., aunque tal vez no sea fácil definir de manera científica su utilidad. Y, al igual que las carreras universitarias de Humanidades, las asignaturas de carácter humanístico de la enseñanza secundaria. Porque uno puede ser muy hábil haciendo cuentas, pero eso no ayuda a conocer mejor a nuestros semejantes, ni a comunicarnos con ellos, ni a intentar comprender el mundo en el que vivimos. Ni siquiera basta para ser un buen científico. Según el informe PISA, en cuanto a conocimiento científico los alumnos españoles tienen problemas al “aplicar la evidencia científica para sacar conclusiones y razonar cuáles son las implicaciones de la ciencia y de los desarrollos tecnológicos”. Normal, así nos lucirá el pelo dentro de unos años.

-Fuente: Yahoo! Noticias.


Un comentario

  1.   andrea lopez dijo

    saver y aprender mas

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