Escritura terapéutica, un beneficio para nuestra mente

escritura terapéutica

Probablemente alguna vez habréis sentido que estáis a punto de estallar. El agobio o la tristeza nos incapacitan para seguir con nuestro día a día.

Exponer nuestros pensamientos sobre papel, puede ser una manera muy eficaz y sana de librarnos de esos pensamientos negativos.

En muchas ocasiones pasamos una etapa en que nos sentimos tristes o apáticos y no conseguimos saber el porqué de ese sentimiento que nos invade. A veces es difícil canalizar todas esas emociones.  Ya sea ira, tristeza, melancolía o cualquier otro sentimiento que nos acorrala, escribir acerca de ello, es una forma de sanar nuestra mente y poner en orden nuestras ideas.

¿En qué consiste la escritura terapéutica?

La escritura terapéutica consiste en expresar todas las emociones negativas que nos hacen sentir mal. Ya sea porque os cuesta abriros a alguien o expresar vuestros sentimientos o, porque no queréis explicar lo que sentís, ésta terapia os ayudará.

Coged una libreta, un folio, una servilleta, el ordenador o cualquier cosa sobre la que podáis escribir y liberad lo que os esté carcomiendo por dentro. Simplemente escribid.

Métodos de desarrollo y sus beneficios

-Perdonarse:

No somos santos. Nadie. Probablemente y aunque sea sin querer hemos herido a alguien. Y por supuesto a la inversa. Escribir una carta de disculpa, aunque no la vayamos a enviar, puede hacer que nos sintamos mejor. Hay que ser valiente y sincero. Pensad que lo que escribáis es únicamente para vosotros, así que no tengáis miedo. Si no se es sincero con uno mismo la terapia es inútil.

-Perdonar:

Si en el punto anterior hablamos de perdonarnos a nosotros mismos, también tenemos la oportunidad de aprender a perdonar a los demás. Cuando alguien quien nos ha hecho daño, dedicarle unas lineas con todo aquello que pensáis acerca de su actitud y vuestros sentimientos, ayudará a desahogarnos. Si ya tenéis más o menos la cicatriz curada, relatar desde el inicio todo lo que ha pasado hasta la situación actual, hará que acabemos de curar esa herida que todavía escocía un poco.

-Pasar el duelo:

Generalmente vinculamos la palabra “duelo” con la muerte de un ser querido. Técnicamente el duelo, es el proceso de adaptación emocional de cualquier perdida. Ya sea, como hemos comentado, la muerte, la pareja, el empleo o cualquier otra cosa que fuera clave en nuestra vida. Escribir acerca de los sentimientos que se han apoderado de nuestra mente nos ayudará a calmar la ansiedad. Plasmad sobre el papel todo lo que le diríais a vuestra ex pareja, al jefe que os ha despedido o al banco. Veréis como inconscientemente empezaréis volcando el dolor o la rabia y luego llegará la indiferencia hacia esa persona. Hacedlo tal y cómo se lo diríais en persona y luego, si queréis,  rompedlo en pedazos.

Cuando por desgracia nos referimos a la perdida vital de una persona, sencillamente dejaros llevar.

-¡Conservar la alegría!

No debemos quedarnos sólo con lo malo. Si tenéis en general una mala racha, no dejéis escapar ni un solo día bueno. Una buena forma es escribir un diario de pensamientos y días positivos. Volcad en él toda la alegría que habéis sentido en ese día o momento. El día que necesitemos un empujó porque todo lo vemos algo turbio, cogemos el cuaderno y releemos lo que haya escrito. No hay mal que cien años dure.

El subconsciente es muy poderoso. A veces hace falta plantarle cara y preguntarle porque juega con nosotros de esta forma. Escribidle, escribiros a vosotros mismos, escribid a esa persona o a la misma vida que os ha jugado una mala pasada y dejadlo ir. ¿Lo bueno? No es necesario ser un crack de la escritura, solo hay que dejarse que las palabras salgan solas.

El mero hecho de escribir ayuda a poner en orden los pensamientos. Activa nuestro cerebro, nos hace comprender cosas que no entendíamos o que no sabíamos que estaban. La escritura estimula nuestra memoria y también nuestra imaginación.

Y quien sabe… puede que algún día todo lo vosotros habéis escrito, consiga ayudar a alguien a superar sus propios traumas o temores.  Así que ya sabéis ¡A escribir!


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Diana Millan

Escritora, traductora y bloguera. Nací en Barcelona hace unos treinta y pocos años, tiempo suficiente para convertirme en adicta a la literatura,... Ver perfil ›

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