Entrevistas a J. D. Salinger

Con motivo del reciente noventa aniversario del nacimiento del escritor J. D. Salinger, muchos medios de comunicación han sacado a colación algunas citas extraídas de entrevistas concedidas por el autor, no sin destacar –en la mayoría de los casos– que nunca ha sido muy dado a hacer declaraciones a los medios. Ni a participar en actos. Ni a dejarse ver. De hecho lleva más de cuatro décadas de silencio literario en los que no ha publicado nada.

JD Salinger

Varios de los artículos aparecidos estos días entrecomillan citas sacadas de la entrevista firmada por Lacey Fosburgh y publicada en el periódico The New York Times en noviembre de 1974. Probablemente la razón de que esta entrevista sea tan citada es que en ella Salinger explica el porqué de su silencio: «No publicar da una maravillosa sensación de paz. Da paz. Calma. Publicar es una terrible invasión de mi privacidad. Me gusta escribir. Me encanta escribir. Pero escribo solo para mi mismo y mi propio placer». Salinger se mostró bastante enfadado en tal ocasión por la publicación no autorizada de sus trabajos de juventud, que hasta entonces no se habían antologado, y esa fue la circunstancia que motivó el contacto entre la periodista y el escritor. «No estoy tratando de ocultar mis torpezas de juventud. Solo creo que no son dignas de ser publicadas», precisó.

A pesar de la notoriedad que ha obtenido en los medios de comunicación, y a pesar de que es cierto que existen pocas entrevistas con Salinger, no solo Lacey Fosburgh ha conseguido arrancarle algunas palabras. Una chica de 16 años, Shirlie Blaney, lo consiguió antes, en 1953. La conversación con el autor le sirvió para hilvanar un texto de carácter básicamente biográfico para un periódico escolar (o para un diario local, según otras fuentes). Más tarde, en 1978, Greg Herriges consiguió otra entrevista, que publicó en Oui magazine bajo el título 10 Minutes with JD Salinger (10 minutos con JD Salinger). La más que probable brevedad de la conversación, a juzgar por título elegido por Herriges, parece indicar una vez más cuán reacio es este autor a hablar con la prensa.

La siguiente en conseguir una entrevista fue Betty Epps en 1980, y se publicó en The Paris Review, Boston Globe y Baton Rouge Advocate. Epps preguntó a Salinger sus razones para no escribir, y este último puntualizó que escribía, pero no publicaba. También hablaron sobre los autógrafos. «Decía que no creía en los autógrafos. Que era un gesto sin sentido. (…) Que estaba bien que los actores y las actrices los firmaran, porque no tenían más que sus caras y sus nombres. Pero no era el caso de los escritores. [Los escritores] tenían su trabajo que mostrar.»

Aún aparecieron citas de Salinger en el New York Times Sunday hacia 1983. Pero esa fue la última ocasión, al menos de momento. Desde la década de los ochenta, Salinger no ha concedido entrevista alguna. ¿Podremos leer algún día las cuatro décadas de producción que aún no han visto la luz, o decidirá su autor mantenerlas en secreto para siempre?

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2 comentarios

  1.   palabra sobre palabra dijo

    Parece más bien una postura un poco de “falsa modestia”

  2.   palabra sobre palabra dijo

    Parece más bien una postura un poco de “falsa modestia”

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