El personaje: Kyôko Otonashi

Ya hablamos en una ocasión de una de las obras maestras de Rumiko Takahashi, la tierna Maison Ikkoku. Una obra llena de personajes que no tienen desperdicio, entre ellos el de hoy, Kyôko Otonashi, la casera y administradora de la pensión Ikkoku, donde residen tanto ella como sus inquilinos. Es, además, uno de los personajes femeninos más populares de la historia del manga, a pesar de su aparente insulsez.

La mujer por la que suspira Yûsaku Godai

Llegó a la pensión para desempeñar su nuevo trabajo, con una triste historia detrás, que iremos descubriendo tanto nosotros como el resto de personajes: a pesar de tener solamente 22 años, es viuda e intenta rehacer su vida sin olvidar a su difunto marido.

Uno de los inquilinos de Ikkoku es el estudiante Yûsaku Godai, unos años menor que ella, algo que para él no es ningún impedimento para enamorarse de la joven viuda. El estado civil de la mujer de sus sueños, además del hecho de no haber conseguido entrar en la universidad ni un trabajo decente para mantenerla le parecen inconvenientes más importantes. Esta situación de partida es la base sobre la cual se desarrolla esta bonita historia de amor, una de las más recomendables de la historia del manga.

Por su parte, la bella Kyôko es bastante reservada, no es nada fácil adivinar sus sentimientos y nos pone todo tipo de corazas, tanto a lectores como a pretendientes, pero poco a poco iremos viendo que bajo esa apariencia de modosa y recatada ama de casa japonesa hay una mujer con carácter, pero dulce y en el fondo dispuesta a volver a amar. ¿Quién no se enamoraría de ella?


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