El pedo sonoro de Camilo José Cela

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En ocasiones hemos referido otras anécdotas de Camilo José Cela, el genial escritor gallego que llegó a ganar el premio Nobel en su día y a dejar obras maestras de la literatura mundial como La Colmenta.

Lo curioso es que todas ellas tienen un factor común: lo soez.

Y es que Cela, tanto en algunos pasajes de sus obras como especialmente en la vida real, era un amante de la escatología que no solo no se cortaba un pelo en llegar a ser desagradable aunque gracioso en algunas de sus intervenciones sino que además se enorgullecía contándolas.

Una de las que refirió el propio autor tuvo lugar en una cena de gala en la que todos los presentes eran figuras distinguidas.

En un momento dado, Cela, que se estaba metiendo entre pecho y espalda un buen atracón, soltó una ventosidad que retumbó en toda la sala y la palabras se detuvieron entre los comensales que comenzaron a mirar con descrédito hacia la zona en la que el escritor estaba sentado sin saber muy bien quién había sido el del sonoro pedo.

Cela, dándose cuenta de que la señora de su lado se estaba ruborizando aprovechó para vacilarla un poco diciéndole en voz alta: “No se preocupe, señora, diremos que he sido yo”…

Más información – Anécdotas literarias, entre la ficción y la historia


2 comentarios

  1.   Luis José Oropeza dijo

    Qué buen acontecimiento…! Tenía que ser el gran Camilo..! En lo que a mi respecta, amo la escatología, pues, me parece el humor más real. La escatología conduce al humor perfectivo.

  2.   armando dijo

    En mi país se le podría decir viejo cochino y “saco de guevas”. Cuando los niños menores aprenden a decir caca y pichí lo repiten porque lo consideran una gracia. Por la edad del personaje tendería a creer que se trata de la típica regresión de la senectud. No puedo calificar a quienes les parece lúdica esta conducta, sino de la misma forma.

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