El miedo a la soledad de Harold Bloom

Harold Bloom

Como venimos hablando en los últimos artículos que hemos publicado, la gran mayoría de los escritores requieren cierta dosis de soledad o de aislamiento para poder desempeñar sus labores como literatos, aunque hemos puntualizado sin embargo que no todos los escritores se rigen siguiendo este principio.

Uno de los que no lo hace es el crítico y teórico literario Harold Bloom, al que el sonido de la compañía, que le recuerda el fluir de la vida, parece darle ese plus de inspiración necesario para la creación. Lo que verdaderamente le gusta es sentirse partícipe del acto de vivir pero de manera ausente mientras junta palabras.

Es más, sin él, la cosa se le complica. Esto fue lo que dijo en su día con respecto al tema que estamos tratando:

“Lo mismo que puede hablar durante horas sin parar, puedo escribir donde sea, incluso en la cocina, mientras preparan la cena. Mejor aún si la vida sigue su curso a mi alrededor, sin mi. En cambio me horroriza quedarme solo en un cuarto, sobre todo de noche”.

Ciertamente, es un caso raro, el de Bloom, pero que sirve para dar un ejemplo de que la inspiración no siempre se cita a solas con los escritores.

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – The new dork review of books

Fuente – Escribir es un tic (Francesco Piccolo)


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