El magnetismo de los libros…

Estantería con libros

No podría utilizar otra palabra para hablar de lo que un buen puñado de libros me hace sentir que no sea “magnetismo”.

No lo puedo evitar, es así… me atraen demasiado.

Cuando entro en una casa que no es la mía y veo una estantería llena de libros, o simplemente un par de ejemplares en algún rincón, no puedo evitar observarlos, mirar sus lomos, leer sus títulos.

Lo mismo me pasa a gran escala en las librerías, me quedo como tonto, como alelado ante tan ingente cantidad de libros, todos ellos ordenados por colecciones, y que parecen estar tentando a mi humilde cartera.

Pero la prueba definitiva de mi amor desmedido e irracional por los libros, tanto por lo que cuentan como por el objeto de poder (intelectual, espiritual y energético) que son en sí, es “mi propia bilbioteca”.

Por supuesto no me refiero con ello a una sala especialmente preparada para leer y guardar libros (ya me gustaría…) sino al mueble en el que se agolpan y se salen por todos los lados los ejemplares que he logrado reunir en, hasta ahora, 27 años de vida (que además es el de la foto, aunque he de admitir que ahí no están todos los que tengo, y que además hay varios niveles en cada valda, algo que no se aprecia en esta imagen que además está ladeada…). Son muchos menos de los que me gustaría tener (y que espero acabar teniendo) y es de lejos el lugar de mi humilde casa del que más orgulloso me siento.

Puedo pasar horas mirándolos, ordenándolos y reordenándolos (orden caótico que solo yo puedo entender, por supuesto…), separando y eligiendo mis siguientes lecturas, puedo perder la noción del tiempo delante de ellos: cuando acabo un libro y voy a por otro de repente me sorprendo a mí mismo una hora más tarde varado frente al mismo mueble haciendo y deshaciendo montones y planificando lo que leeré en los siguientes cuatro meses…

A muchos le parece preocupante. A mí sencillamente me encanta.

Más información – El placer de regalarse un libro

Foto – Diego Calatayud


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Diego Calatayud

Licenciado en Filolgía Hispánica. Actualmente trabaja como director de LaZamarra.com, columnista en Masliga.com y redactor en... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Iréz dijo

    Menos mal que existe gente como tú, Diego.
    Porque a mi me pasa exactamente lo mismo, y creia que estaba loca o algo. Porque la estanteria que ocupa mi habitacion, es de las cosas que mas me gusta tener. Y puedo estar mirando libros, horas y horas.
    Lo repito, menos mal que no estoy sola 🙂

    1.    Diego Calatayud dijo

      Pues si… la gente con esta “tara” no abunda… por desgracia. Pero aún hay “tarados” como nosotros en algún lugar, lo que significa, como bien dices, que no estamos solos 🙂

      El placer que me produce mirar y ordenar libros es tal que jamás dejaré de hacerlo, supongo que a ti te pasa lo mismo 🙂

      Espero verte comentando los artículos de la web a menudo amiga!

      Un saludo

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