El ilusionista Juan José Arreola

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Como su amigo Juan Rulfo o como Mariano Azuela, Juan José Arreola nació en Zapotlán, México. Durante sus 83 años de vida desempeñó diversas labores, siempre relacionadas con la literatura: encuadernador, corrector, autor de solapas, director de talleres literarios, catedrático de creación literaria, asesor del Centro Mexicano de Escritores… En 1954 dirigió una colección que dio a conocer a, entre otros, un joven Carlos Fuentes.

Pero si Arreola merece ser recordado por algo es por su maestría en la escritura de relatos breves. Juan José Arreola fue relojero de pequeñas narraciones que se quedan mirando al lector a la espera de su complicidad. De ahí el acertado título de su mejor libro: Confabulario, de “confabular”, que implica tanto “contar fábulas” como “ponerse de acuerdo para emprender algún plan”. Cuando leemos sus cuentos somos todos conspiradores.

Arreola era un perfeccionista, virtud que encontró el lugar apropiado para cada palabra de sus relatos, maldición que dio lugar a una producción literaria poco extensa. Sus Narraciones completas se pueden leer en dos o tres tardes. Otra señal de perfeccionismo la encontramos en los intercambios de relatos que efectuó entre las sucesivas ediciones de sus libros, y que nos hacen pensar en un mago experto reordenando los naipes para mejorar un truco. El baile de cartas hizo que Confabulario, se convirtiera en Confabulario total y, finalmente, en Confabulario definitivo.

Sus cuentos se caracterizan por el distanciamiento, que busca la asociación del lector, por la versatilidad y por la brevedad. Su extensión puede variar desde unas pocas páginas hasta una línea. Suyo es uno de los mejores microrrelatos de una sola línea que se han escrito nunca: “La mujer que a la que amé se ha convertido en fantasma, yo soy el lugar de las apariciones”. Difícil sugerir más en menos espacio.

Como decía antes, en su obra cuentística, Arreola se muestra muy versátil: fantástico y realista, kafkiano y lúdico, didáctico y enigmático, crítico y alegórico, popular e intelectual. Demasiada variedad de juegos como para que el lector no encuentre alguno en el que le guste participar.

-Más sobre Arreola: 1, 2, 3, 4.


Un comentario

  1.   fercho dijo

    quiero es fabulas no la biografia

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