El Gran Gatsby en los cines, lo mejor y lo peor

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El pasado viernes se estrenó El Gran Gatsby en los cines y a partir de entonces han corrido ríos de tinta acerca de este importante suceso.

En primer lugar, no hay que negar la evidencia de que detrás de este estreno se esconde un complicado trabajo de adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald. La fotografía, independientemente de los gustos de los espectadores, ha sido trabajada con gran minuciosidad y dedicación. Sin embargo, en lo que atañe al desarrollo de la trama, se aprecian importantes taras -al menos en lo que respecta a la primera mitad de la película-. Primero, en lo que concierne a la fiesta de Tom y Myrtle, en el libro se presenta una atmósfera desenfadada y ligera, dentro de los límites de lo corriente, mientras que en el film, no solo es una fiesta, sino una orgía -hecho que, evidentemente, no es fiel al espíritu de la obra de Fitzgerald-. Segundo, otro detalle que fue pasado por alto fue el momento en el que Tom compra un perro a Myrtle, su amante; en la película dicho perro aparece sin mediar explicación alguna. Y, por último, otra parte del libro que fue omitida completamente es la relación que entablan Jordan y Nick, así como los pocos escrúpulos de Jordan al ganar un campeonato de golf de forma ilegítima.

En realidad, estos detalles que acabo de enumera adquieren gran importancia en el libro, puesto que El Gran Gatsby es una obra que se compone por un cúmulo de detalles. Asimismo, al hacer uso de un narrador interno en la historia, se presentan solamente las cosas que este puede observar o conocer. Por lo tanto, los personajes de Fitzgerald se mueven mucho más allá de lo que nosotros leemos.

Lo peor de esta adaptación fue la primera mitad, donde el ritmo corre vertiginosamente pero se detiene y recrea hasta el exceso en las extravagantes fiestas -defecto muy propio de Luhrmann-, sumado a un marco innecesario e inexistente en el libro y a una aberrante sustitución del jazz por el hip-hop y por la música soporífera de Lana del Rey, no acorde con lo que se espera en una película ambientada en los locos años 20.

Lo mejor, la actuación de Maguire, DiCaprio y Mulligan y lo que acontece en la segunda mitad, a partir del momento en el que Gatsby y Daisy se encuentran. En esta segunda mitad se incluye el reencuentro, la escena en la que discuten todos en el hotel y el hermoso final. Toda la tensión dramática se funde en el instante en el que Gatsby oye el teléfono y cree que se trata de su gran amor. Sorprendentemente, este detalle, que no aparece en el libro, es la mejor aportación de este film.  Finalmente, el narrador marco cita las mejores partes del libro, deleitándonos con la magnífica prosa de Fitzgerald y dando forma a la metáfora de la vida que desvela el final de la obra. El desenlace, elegante y acertado, nos demuestra que Luhrmann, a pesar de sus irregularidades y altibajos, entendió el sentido de la obra.

Foto – Carátula del libro 

Más información – Reviviendo la era del jazz


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Silvia Serret

Licenciada en Filología Hispánica y apasionada por las letras. Mi deporte favorito: contar al mundo mis impresiones acerca de todo. Mi vicio:... Ver perfil ›

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