El Banquete de Severo Arcángelo

leopoldo

En 1963 es que nos sitúa como fecha de inicio, fecha del presente, Leopoldo Marechal en su lobro “El Banquete de Severo Acángelo“. Obra que, como novela, fue la que continuó con su mítico “Adán Buenosayres”, y que se vio finalizada con “Megafón o la Guerra”.

Ya en su prólogo dedicado a Elbiamor (su mujer amada, llamada Elbia, pero a quien Leopoldo llamaba de tal modo), explica que en la novela que continúa, lo que buscó es redimir la culpa que le produjo dejar a su héroe, Adán, encerrado en el último de los infiernos de su amigo el astrólogo. A su vez, también buscaba curar las verguenzas que su novela de la infancia le procuraba, ya que su único deseo era escribir un libro de aventuras al estilo de los de Salgari, su “maestro”. Con Adán, Leopoldo había logrado “escribir una novela de adultos para adultos”. Con “El Banquete…”, buscaba lograr una novela para adultos en tránsito a una niñez dejada atrás. Para los adultos que buscaran recuperar su niñez, fue que Lepopldo escribió también.

Y logró mucho, aunque no se qué con exactitud. Puedo decir que la novela “El Banquete…” ha sido, luego de Adán, una revelación al respecto del universo contenido en aquel que, aunque fallecido, mantiene la misma vitalidad en la memoria de los apasionados lectores, que cuando estaba bien vivo.

Recomiendo el libro para aquellos que aprecien tanto a Marechal como yo. Para quienes lo desconozcan, les pido que lean “Adán Buenosayres”. Porque nunca se ha escrito una novela que nos pertenezca tanto.


Un comentario

  1.   Sergio Montenegro dijo

    Se comete una gran injusticia con el maestro Leopoldo Marechal. Sin duda fue y será uno de los mas grandes escritores de habla hispana, pero sus ideas politicas (basicamente su militancia peronista) ha hecho que se lo oculte bajo la alfombra gastada de la historia Argentina.
    Sin ir mas lejos (si mal no recuerdo en Megafón o la Guerra) el mismo se autodenominaba “el poeta depuesto”.
    A mi personalmente me ha salvado la vida. Sus poemas, cuentos y novelas han logrado colorear el cristal con el que percibo la realidad, y me han hecho ver que es posible huir de la carcel de “la vida cotidiana”.
    Su humorismo es el mejor remedio para el alma canasada.
    Gracias Leopoldo Marechal !!!!

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