El Arte nuevo de Lope de Vega

 

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Lope de Vega, autor prolífico al que se le han atribuido cientos de comedias y considerado por muchos el Shakespeare español, leyó en 1609 un discurso ante la Academia de Madrid: el Arte nuevo de hacer comediasEn él explicó cómo pensaba él que había que escribir una comedia. Por ejemplo, según Lope, las comedias no tenían que tener los cinco actos tradicionales que mandaba Horacio, sino que tenían que tener solo tres.

Lope, a pesar de los muchos escándalos que protagonizó en sus días -el destierro a Valencia, que le dio la oportunidad de estar en contacto con los escritores valencianos-, fue uno de los dramaturgos que más éxito tuvo y que, paradójicamente, tuvo muchísimos problemas económicos. Sus comedias tuvieron gran éxito y se acoplaban al gusto de los espectadores de su tiempo. Es más, su modelo de hacer comedias es el que ha prevalecido a lo largo del tiempo en la literatura española.

Entre otras muchas escribió La fe rompida -una de mis favoritas-, Los locos de Valencia -comedia en la que el protagonista se esconde en un “hospital de locos” y finge estar loco-, etc. En estas obras  casi todos los personajes son cómicos, lo que nos lleva a suponer que aún no había concentrado la figura del gracioso en un único personaje, tal como ya observamos en El perro del hortelano –recomiendo muchísimo la versión cinematográfica dirigida por Pilar Miró- y El caballero de Olmedo -considerada una tragicomedia-.

La figura del gracioso como agente de comicidad es muy importante en la obra de Lope de Vega. Esta es la forma en la que acabó sistematizando la función cómica en las tramas de sus obras, incluso tragedias como El castigo sin venganza. El gracioso es siempre de clase inferior al protagonista, generalmente su criado. Tiene la función de ayudar a su amo y suele ser su reflejo cómico, por ejemplo en El castigo sin venganza cuando el amo corteja a Casandra su criado corteja a su vez a la criada de esta.

Entre los antecedentes de este agente de comicidad encontramos al criado de las comedias de Plauto, el eje alrededor del cual gira todo el enredo, como por ejemplo en el Miles Gloriosus. De forma similar, en El perro del hortelano de Lope la figura del gracioso la representa Tristán, quien haciéndose pasar por asesino a sueldo salva la vida a su amo -un joven burgués- y a través de todo tipo de engaños logra que a su amo le sea reconocido un dudoso origen noble y así poder casarse con la condesa de Belflor.

Les recomiendo a todos los que quieran adentrase en el Siglo de Oro que comiencen con las comedias de Lope de Vega.

Foto – (Dominio público)

Más información – Estudian el manuscrito checo de Lope de Vega

 


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