El amor literario no tiene límites

literatura

Hoy en El País se ha publicado un artículo en el que se plantea la siguiente pregunta: ¿Qué novela o cuento de amor te hubiera gustado vivir? A veces después de leer una novela te quedas aún con la emoción de que el amor ha triunfado sobre todas las cosas, o que por el contrario no ha sido así, que las fuerzas de la naturaleza, el destino o la muerte, ha podido con el amor que se profesan nuestros protagonistas.

Ciertamente, la culpa de que no haya un final feliz siempre la tiene el destino. Miles de historias componen nuestro imaginario: La Celestina, Cyrano de Bergerac, Las amistades peligrosas, Cumbres Borrascosas, Expiación, El paciente inglés, Lo que el viento se llevó, etc.

No obstate, yo me pregunto ¿a quién en su sano juicio le gustaría vivir en un tragedia? Yo, sin lugar a dudas, preferiría una comedia. En las tragedias los finales son, irremediablemente, trágicos (lo dice el nombre), en cambio, en las comedias los finales son alegres, y todo el mundo acaba felizmente. Hay que tener en cuenta que los dos géneros cumplen funciones completamente distintas: uno intenta apelar a la sensibilidad del público (es decir, al lloro) y otro tiene el objetivo de echarse unas risas.

En los mitos todo suele acabar mal: Apolo no se queda con Dafne y Zeus, como siempre, conquista a muchachas de las que después no se quiere preocupar. Y, ¿qué sucede con Romeo y Julieta? ¿Por qué el pobre Romeo no espera un poco para ver si Julieta despierta antes de tomar decisiones tan drásticas? ¿Por qué no se comentaron previamente cuáles eran sus planes respectivos? Claramente, en Romeo y Julieta hay un fallo de comunicación.

Por supuesto, contestando a la pregunta que se plantea en el artículo de El País, yo prefiriría vivir en Orgullo y prejuicio o en Emma o en alguna comedia de Lope como la de El perro del hortelano. Las novelas de Jane Austen y las comedias de Lope muestran un panorama menos desolador que el de las tragedias de Shakespeare o de Calderón.

El amor en el cine y en la literatura no tiene límites. Como bien apreciamos en La rosa púrpura de El Cairo, el cine embellece el amor para que nosotros lo apreciemos en todo su esplendor. Solo espero que no nos desilusione, pues en la vida real no estamos acompañados de una banda sonora y de un fundido negro.

Y, ahora cotesta tú: ¿en qué novela o cuento de amor te hubiera gustado vivir?

Más información – El caballero de Olmedo, la adaptación de Lluís Pasqual


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